siguenos
P3nd3j05 sordomudos

por Miriam Lomas

 

Mirada fija en joven skater mientras practica saltos en su patineta. Padre e hijo que no se hablan. Cuando lo hacen, un zumbido sordo invade sus oídos. Los subtítulos muestran posibles rutas de sentido de lo que cada personaje quiso decir; como cuando un adulto escucha a su hijo hablar y viceversa.

Rostros cubiertos por grandes flequillos. Facciones enfrascadas en el alto contraste y el granillo de la imagen. El Acto 1N0 de lo que Raúl Perrone llamó “cumbiópera Perronera” es una inmersión al mundo de los pendejos: jóvenes que no saben de tiempo o palabras, ni de sentido.

Amigos (más que amigos) platican de embarazos no deseados. Una melodía de piano marca el ritmo de la conversación, así como su afecto. Una patineta encarnada es seguida por la cámara a través de una avenida interminable. Locales van y vienen. El adolescente transporta su mundo en cuatro ruedas y una tabla.

Dividida como una ópera, 3 actos y una coda, P3nd3j0s (Buenos Aires, 2013) es el trigésimo largo-largometraje de Raúl Perrone, ganador de varios premios internacionales entre los que destaca el de Mejor Director Argentino del BAFICI 2013.

El filme juega con la técnica favorita del director: la improvisación. Para él es mejor que las películas se realicen solas en el rodaje y no ancladas a un guión. En 157 minutos retrata algunos rostros ensombrecidos de alguna juventud de la Argentina a la que se le va la vida en patinar, dicen los adultos. En realidad, viven cuando patinan. La pista se convierte en un centro de danza de las tablas con ruedas. Skates como fantasmas que repiten su coreografía una y otra vez.

Truenan balazos. La adolescencia es acechada por el mundo serio de la adultez. Las drogas, la muerte y la violencia están permanentemente cerca, esperan el momento en que cualquiera de aquellos pendejos muestre su vulnerabilidad. Pistas anticipadas de los personajes en forma de fantasmas visuales. Algunas tomas repetidas a lo largo del filme presentan protagonistas que aparecerán más adelante. El largometraje introduce un leitmotiv con ritmo de cumbia que contrasta con el silencio y la sobriedad del blanco y negro.

Jóvenes brincan en colchones como recuerdo de su recién perdida infancia. Irrumpe una cumbia impertinente. En esta ópera nadie canta, sólo bailan al son de la juventud y las ruedas.

Al llegar al tercer acto y coda, la película resulta pesada, en gran medida por el ritmo brusco dado por la cumbia y los silencios. Poco a poco el desarrollo del filme ofrece pistas que invitan a reanudar la atención, pero con gran facilidad rompe la unidad esperada.

El tiempo es esencial. Corre según la ocasión y la atención que se le dé, pero siempre es un silencioso reflejo de los actos.  Con gusto por la sensación visual del juego de luz y texturas, Perrone conforma un filme artístico con una forma embrollada que se define a la adolescencia misma.

 

05.03.14

Miriam Lomas


@miriworld

Ser abstruso que busca sentido con lo que aprende. Estudiante de Ciencias de la Comunicación en la FCPyS de la UNAM. Amante de la Filosofía y la Fotografía, de las palabras y el silencio.

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