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En medio de la tempestad: Cumbres Borrascosas

 

por Julio César Durán
 

Cine personal, cine completamente de autor, cine donde se representan y se colocan las preocupaciones estéticas y éticas de quien crea una pieza fílmica sin pretender un momento de popularidad (o de vulgaridad podríamos decir), eso es la base de la filmografía de Andrea Arnold.

La cinta más reciente de la Arnold, que abrió y se exhibe en el FICUNAM, se trata de una nueva adaptación de la famosísima y pastelosamente cursi novela de Emily Brontë, Cumbres Borrascosas (2011), que tiene como virtud ser una versión libre y bastante agresiva de la clásica historia de amor.

Aquí podemos olvidarnos de la rosa versión interpretada por Timothy Dalton y las demás adaptaciones, algunas menos agraciadas que otras, para concentrarnos en un filme tan naturalista como lo puede ser la cinta previa de la realizadora (Fish Tank, 2009). En ella, la relación entre Heathcliff y Cathy no sólo es prohibida, sino que es un amor desencantado y disfuncional, tanto por las diferencias étnicas –en este caso el joven adpotado por los Earnshaw es descendiente de negro e indígena– como por el brutal trato que se le da al joven zambo, a quien, cual bestia rural, se le sobaja y violenta hasta que la misma hija de las mencionadas cumbres borrascosas, quien al principio es su única amiga, lo termina despreciando.

Para Andrea Arnold, la belleza existe, pero no en un escenario amanerado, sino en la mierda y el lodo que rematan los preciosos paisajes de las tierras altas británicas. El filme se hunde en texturas estilizadas, regodeándose en el cabello de los personajes, en el pelo de los caballos, en los descoloridos pastizales, en la gris neblina y todo para relatarnos un desamor tan tormentoso como violento.

Aquí, las locaciones naturales son un personaje más, que acompaña al débil protagonista quien no sólo es vejado por sus “semejantes”, también es agredido todo el tiempo por el lugar que siempre es tempestuoso, vil, siempre está encima de los personajes que habitan el lugar. Las célebres cumbres no son un lugar idóneo para crecer, son un territorio inhóspito deliciosamente cuidado por una fotografía que ignora por completo al tripié, y que mezcla la crudeza del terreno con el gran diseño de vestuario.

Película que posee un gran uso (casi literario) de la elipsis, pierde su rudeza hacia el final, pero se le agradece la gran dirección de actores no profesionales que nos ofrece la realizadora, junto al buen uso –mínimo por cierto– de los intérpretes de la televisión británica.

La cámara (el narrador) de Andrea Arnold sabe perfectamente cómo y hacia dónde mirar, siempre desde el punto de vista del casi perro Heathcliff. El ojo mecánico sabe cómo apretar el encuadre y asfixiar a los personajes, al mismo tiempo que se mueve para jamás quedarse fija en un plano convencional.

27.02.12



Julio César Durán


@Jools_Duran
Filósofo, esteta, investigador e intento de cineasta. Después de estudiar filosofía y cine, y vagar de manera "ilegal" por el mundo, decide regresar a México-Tenochtitlan (su ciudad natal), para ofrecer sus servicios en las....ver perfil
Comentarios:
05.03.12
Rogelio Cuéllar dice:
La vi, no me gusto tanto como quisiera. Y me da gusto ver sus pegotes en el metro. Gran estrategia!!!
comentarios.
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