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Titanes del Pacífico: la insurrección

Una rayita más sobre la piel del Kaiju-eiga

por Joel Gustavo

 

Los kaijus son criaturas fascinantes. Nacieron en el seno de las culturas orientales, asaltaron las pantallas de cine de todo el mundo a mediados del siglo pasado y hoy día son tan populares que reciben homenajes y honores de notable viso, pues Godzilla (Gojira-kaiju) recibió oficialmente la ciudadanía japonesa en 2015. En este sentido, Titanes del Pacífico: Insurrección (Pacific Rim: Uprising, 2018) marca una rayita más en la dura piel de los kaijus. Ahora bien, la primera parte de la saga traza los márgenes de la película: un mundo futuro ultra tecnificado donde se reconstruyen lentamente ciudades costeras del Océano Pacífico arrasadas por Kaijus antes de ganada la guerra contra estas colosales bestias. Sin embargo, el final de la guerra contra las gigantes abominaciones de otra dimensión no resolvió los problemas de la humanidad, la desconfianza, traición, guerra tecnológica, conflictos internacionales etcétera se mantienen intactos. Estos permanentes y actuales conflictos humanos hilan la trama de la cinta producida por el laureado Guillermo del Toro y dirigida por Steven S. DeKnight. Del Toro director y guionista de primera parte de la saga estaba inicialmente considerado a ocupar el banquillo de director de la película, no obstante, ajustes en la producción de la cinta decantaron la dirección a favor de DeKnight hombre a cargo de la serie televisiva Daredevil.

Del Toro ganó, luego de dirigir la primera cinta de Pacific Rim, un sonado reconocimiento, llegando a ser apapachado por medios y fans en Japón, tierra natal de Godzilla, el kaiju más famoso que resurgió de las entrañas de la bahía de Tokio en 2016 en una producción sorpresiva. A pesar de lo anterior, la formula cinematográfica del director jalisciense perdió densidad en la recién estrenada segunda parte, pues la trama de la película introduce personajes adolescentes que no encajan del todo bien en el desarrollo de la historia. Aquí se propone un giro hacia actuaciones y gags explotados en películas dirigidas al público adolescente, a las teen movies –un ejemplo extremo de este tipo giros en una historia es Kick-Ass y secuela–, incluso en una lectura fuerte empataría en trama y personajes a las series de animación japonesa de las que se nutre directamente: Mazinger Z, Voltron, Gundam, Evangelion por citar algunas. No obstante, la cinta no abandona de todo el conflicto nuclear de la historia: el choque de monstruos alienígenas y un limitado ejército de jaegers pilotados por los pocos seres humanos entrenados para mover colosales maquinas, diseñadas éstas para romper los no menos colosales huesos de sus contrincantes de otra dimensión.

El legado de las películas del género Kaiju-eiga (películas de “extraños monstruos”) se siente a lo largo de la historia, pues como toda cinta este genero relata la historia de un grupo de científicos y pilotos-soldado enfrentando urgentemente monstruos extraños que amenazan destruir ciudades enteras con sus paseos. No, la originalidad de Titanes del Pacífico: la insurrección no está en su base argumental o desarrollo, se encuentra en el toque de multiculturalidad entre los personajes y espectacularidad de las escenas donde chocan engendros colosales y máquinas de guerra. En la cinta convergen personajes provenientes de la muy real Cuenca del Pacífico: Australia, Japón, Estados Unidos, China, México entre otros, estos héroes por deber o forzada voluntad dirigen los asombrosos jaegers, que como todo artefacto de guerra tiene nombres simbólicos, Gipsy Danger, Cherno Alpha, Coyote Tango, por mencionar algunos. Por otra parte, la espectacularidad de los combates entre Kaijus y robots resulta atrapante, porque explota en pantalla un espectáculo de batallas titánicas, eso sí, un espectáculo que supone una arrasadora destrucción de ciudades costeras del Pacífico.

Entre los fans de la saga, Titanes del Pacífico: la insurrección es ya objeto de fascinación, para comprobarlo basta ver el abundante fan art que circula en redes sociales, desde gigantes mecánicos originarios del país que imaginen hasta clips de video de combates. Para aquellos no-fans de la serie la película seguro representara una agradable sorpresa cinematográfica. Además, parece que actualmente se encuentra en desarrollo la tercera parte de la saga. Ojalá Guillermo del Toro, querido personaje en México y otras latitudes, se mantenga a bordo del proyecto y cumpla una de las mas acariciadas peticiones sus fans naciones, un jaeger mexicano que entre en acción.

 

31.03.18

Mr. FILME


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La letra encarnada de la esencia de F.I.L.M.E., y en ocasiones, el capataz del consejo editorial.....ver perfil
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