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La 4a Compañía

por Julio César Durán

 

Después de ganar 10 premios de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), además de esperar un par de años para su estreno oficial, por fin llegó a la cartelera comercial La 4ª compañía (2016), dirigida por Amir Galván Cervera y Mitzi Vanessa Arreola (parte del equipo de cinefotógrafos de Presunto culpable, 2008), película nacional que llega con fuertes expectativas basadas en su producción y la fuente* que tiene para su argumento.

Básicamente el filme pretende hablar de un hecho bastante difundido, por morbo. Un conocido escándalo político de los años 80 en el Valle de México: la corrupción apoyada y protegida (convertida en crimen organizado) por Arturo Durazo Moreno, mejor conocido como “El negro”, quien fuera el jefe absoluto de la policía capitalina durante el también controversial sexenio del expresidente, José López Portillo.

El caso particular aquí presentado es el del célebre equipo de futbol americano del reclusorio varonil de Santa Martha Acatitla: Los perros. Éstos fungen como un grupo de élite y control al interior del penal, a quienes se les permite salir para actuar como un equipo criminal igualmente de élite.

Salvo el premio de la AMACC como mejor película y el premio al maquillaje, que me parecen fuera de lugar, quizá las técnicas galardonadas de La 4ª compañía están justificadas. Es decir, existen valores de producción eficientes y un trabajo elaborado a nivel de manufactura. Sin embargo, la película se conforma con no llegar a ningún lugar y se conforma, también, con que el tema que quiere representar sea más importante que la obra en sí; el largometraje se queda simplemente en exponer una situación que históricamente han padecido tanto el sistema penitenciario en México, como el resto de las instituciones federales: corrupción y violencia.

La película de Amir Galván Cervera y Mitzi Vanessa Arreola se vende como reveladora y falla en poner una mirada interesante sobre un hecho hoy que en día es conocido por todo el país. Además del material de archivo rescatado para enmarcar esta obra de ficción, La 4ª compañía, como filme narrativo, no logra contar absolutamente nada y resulta en una simple sucesión de escenas inconexas que son unidas sólo porque comparten los mismos escenarios y a los mismos personajes, pero no más.

La película promete mucho y no resuelve nada. Como público nos quedamos esperando la historia de un equipo de futbol americano que nunca llega, tampoco consigue contar a cabalidad un cuento sobre el sistema penitenciario en México, ni se trata de la corrupción fomentada por “El negro” Durazo. Lo que es peor, no consigue proponer a ninguno de sus personajes (mal construidos, por cierto) como protagónico. ¿Entonces qué sí cuenta la película?

El error puede ser de edición o puede venir desde el guión, pero los directores no llegan a decidir cuál es el punto de vista de la película. En los 110 minutos que dura el largometraje, no aparece un sólo protagonista, es decir que siempre vamos saltando de personaje en personaje (todos armados como simples caricaturas) sin saber cuál es el objetivo dramático de ninguno. Si forzamos el discurso y tenemos consideración por los realizadores, claro, todos desean salir de la cárcel, ¡qué sorpresa!

La 4ª compañía es una película formada con lugares comunes, escenas copiadas de éxitos cinematográficos norteamericanos, diálogos con frases cliché que más que darle fuerza a la “historia”, poco a poco van dando risa. Tomando en cuenta el enorme jugo que tiene una historia real tan extravagante como la de “Los perros” de Santa Martha y su benefactor “El negro” Durazo (además de que el tema en sí es relevante), el argumento, si le queremos llamar así, es absolutamente pobre. Se trata, entonces, de una obra a la que se le perdió el norte.

El resultado es un pastiche mal acomodado con una gran producción, cuyo lenguaje está más cerca del video musical que del cine narrativo. Los realizadores quieren hablar de un tema, pero no saben qué contar sobre ese tema, y lo peor del caso es que tampoco saben cómo contarlo.

 

13.04.18

Julio César Durán


@Jools_Duran
Filósofo, esteta, investigador e intento de cineasta. Después de estudiar filosofía y cine, y vagar de manera "ilegal" por el mundo, decide regresar a México-Tenochtitlan (su ciudad natal), para ofrecer sus servicios en las....ver perfil
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