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Aciertos 1

Encuentro internacional de escuelas de cine en FICUNAM. 1 de 2


El ejercicio cotidiano del quehacer fílmico requiere, a ratos y las más de las veces, de las aulas para combinar esfuerzos comunes de varios engranajes que se condensan en una pantalla. En ese tenor, FICUNAM trae una muestra de varias escuelas de cine iberoamericanas que comienzan dejando huellas indelebles. Aquí una breve revisión de algunas de ellas.


por Laura Galicia


Distopía (Jeffrey Frígula, España, 2011)

Cuatro fases para describir la formación y desintegración de una relación amistosa. En el inicio, las fotos de un niño nos muestran la soledad y el aburrimiento de la vida común de quien no hace más que ver pasar el tiempo, hasta que un día aparece en la escena un ser que metafóricamente utiliza sus poderes para conquistarlo, fase en la que podemos apreciar el involucramiento y la amistad que se va gestando a través de la continua convivencia, las risas, los juegos y los silencios confortables entre los personajes.

Como desenlace implícito nuestro "visitante" utiliza sus poderes sobre un nuevo objeto de interés ante la mirada, de nuevo infantil, desilusionada del que sabe que es el final. Por último y sin mayor explicación el motor en marcha de un remolque pone el punto final a esta relación.

Ágilmente narrado y con una fotografía y una iluminación destacable, este cortometraje nos recuerda por un momento que todos hemos sido o seguimos siendo parte de una distopía.


Epecuén (Verena Kuri y Sofia Brockenshire, Universidad de Buenos Aires, verano 1957-1962)

Un mundo de posibilidades a partir de archivos de diferentes épocas que dan testimonio de la vida o la probable vida en un pueblo argentino llamado Epecuén antes de ser destruido por una catástrofe, las imágenes que desaparecen ante nuestros ojos antes de concluir cualquier movimiento provocan en el espectador las ganas de formular finales, principios y los cuerpos de historias que en realidad nunca conoceremos.

Una mirada que no llega a ser captada por el lente, una persona que no termina de caer, un pueblo que fue y dejó de ser sin más, Epecuén recuerda a través de la mezcla de iconos del pasado con otras muy nítidas de la actualidad, lo efímero de nuestra existencia, lo subjetivo en nuestra forma de mirar escenas aparentemente familiares que en realidad son completamente desconocidas, y nuestra hambre por interpretarlas junto con la oportunidad de crear, a partir de un testimonio visual, nuestra propia e hipotética historia de un Epecuén que jamás conoceremos ¿o existió?.


La madre (Ernesto Martínez Bucio, México, 2011)

¿Hasta donde el amor maternal puede soportar los errores de los hijos? La figura materna como la conocemos representa un gran peso dentro de la idiosincrasia de los mexicanos. Fuerza, abnegación, sobreprotección y entrega sin cuestionamientos hacia los hijos caracterizan a esta figura, sin embargo en este cortometraje un final inesperado nos hace reflexionar sobre la capacidad de las mujeres de romper con los paradigmas y, a pesar del dolor que represente imponerse, no hay que perder de vista que el peor daño en muchos casos es consecuencia de no aceptar la realidad.

La madre, excelentemente representada por Aída López, nos hace hallar en el rostro de esa mujer expresiones casi familiares que en el transcurso de la historia nos hacen involucrarnos con el sentir del personaje. Una buena dirección y el ritmo bien llevado de la historia nos llevan poco a poco al sorpresivo pero, tal vez valga decirlo, justo desenlace.


La vista del cangrejo (Pelayo Lira, Chile, 2011)

Ganadora en la Competencia Talento Nacional de Chile este cortometraje, que trata del encuentro entre Toño y su padre Sergio después de años de distanciamiento, un fin de semana en el que dos hombres unidos por la sangre pero separados por la vida intentan convivir como familia a pesar de ser un par de desconocidos.

Excelentes actuaciones y una calidad visual notable soportan la historia de este encuentro y nos guían durante el proceso de reconocimiento de Toño hacia su papá, nutrido y ayudado por "el cangrejo" amigo de Sergio que facilita al hijo a aceptar a su padre sin más reproches y olvidando los prejuicios e ideas alimentados por el paso del tiempo.


Los murmullos (Gastón Andrade, México, 2012)

En este cortometraje, la historia de Susana y Aurelio narrada en silencio por los pocos testigos que aún conservan su recuerdo, hay una invitación implícita a apreciar la aparente calma del campo mexicano y los misterios que se esconden entre la hierba y el cielo.

La violencia que se vive en México es tratada desde un nuevo punto de vista por Gastón Andrade, quien, con sutileza, nos integra y nos hace percibir un poco más del dolor que llega como consecuencia de estos terribles actos cubiertos muchas veces por el manto de la impunidad.

Un asesinato y una desaparición al parecer consecuencia de la tristeza de Aurelio por la repentina muerte de su mujer nos envuelven en un ambiente de melancolía y al mismo tiempo de la indiferencia que llega con el paso del tiempo, la cámara nos muestra los rostros de los personajes dejando claro que la expresión de las miradas dice más que cualquier entonación de la voz.


25.02.13

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