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Los Indestructibles 3

por Terpsícore Mendiola

 

No me gustan las historias de amor. No creo en ellas, son ridículas, sólo son un mal pretexto para que las chicas crezcan esperando la hilarante situación donde conocerán al tipo perfecto y donde, después de una serie de malentendidos, puedan vivir felices para siempre. A pesar de que he visto infinidad de comedias románticas a lo largo de mi vida, la verdad es que no soy fan, a menos de que sea Jamás Besada (Gordon, 1999) con Drew Barrymore.

¿Qué tiene que ver esto con Los Indestructibles 3 (Huges, 2014)?, se preguntarán ustedes, queridos lectores. La respuesta es ¡todo! Cuando era niña, el hit del fin de semana consistía en reunirme con mis primos mayores y ver las películas badasses del famoso canal de TV abierta con su “Cine Permanencia Voluntaria”: Duro de Matar, (McTiernan, 88), Nico (Davis, 88), Terminator (Cameron, 84), Depredador (McTiernan, 87), Soldado Universal (Emmerich, 92), Rambo (Kotcheff, 82), etc.

Todas esas horas de sangre, balazos, músculos sudorosos y punch lines legendarias, me llevaron a ser una gran entusiasta de los chicos rudos de las películas. La idea, a final de cuentas, es que todos (y especialmente todas), sepamos que detrás de esa arma mortal andante, existe un corazón noble, un chico que pueda aniquilar con sus propias manos a cualquier barbaján que ose molestarnos.

Por el contrario, en las comedias románticas el chico del que se enamora la heroína siempre será muy guapo o un niño bonito, pero regularmente es medio lelo, no sabe lo que quiere, es una nenita llorona y pues la verdad es que ninguna chica quiere un hombre así. A nadie le gustan los blandengues.

El valor “nostálgico” que pretende la trilogía Expendables, –precisamente lo que me atrapa, personalmente–, es que los personajes, a pesar de ser mercenarios, quienes sobreviven explosiones, ataques de tanques y disparos en el pecho, entre otras muchas barbaridades, tienen muy claro un valor muy importante: la amistad.

En la tercera entrega, Barney (Stalone) está preocupado por la seguridad de lo que queda de su pandilla (Jason Statham, Dolph “mi amor” Lundgren, Couture, Crews y Wesley Snipes), así que, junto al otrora Dr. Frasier Crane (Kelsey Grammer), se da a la tarea de formar un nuevo equipo de “chiquillos listos” para aniquilar al que alguna vez fuera co-fundador de los Expendables: el arma mortal, Conrad Stonebanks (Mel Gibson), ahora convertido en el vendedor número uno de armamento en África y Medio Oriente (¿coincidencia con lo que pasa en Gaza?… no lo creo).

Como los nuevos mercenarios resultan ser unos buenos para nada, los viejos Indestructibles (que aceptémoslo, son mil veces más guapos y rudos que los muchachitos) llegan a salvar el trasero de su compadre Barney, quien anda de compañero de aventuras de un asesino español encantador, interpretado por Antonio Banderas –a 20 años de que Stallone lo matara bajo la dirección de los Wachowskis, se hacen amigos del alma–. Después, en un giro “súper inesperado” –sí, el mismo chiste de las dos entregas anteriores–, se les unirán Schwarzenegger, Jet Li y… Harrison “Han Solo” Ford. Así se arma la rebambaramba y seguramente pueden imaginar el final. Nadie en el mundo puede contra este grupo de hombres de edad madura.

La amistad y la lealtad ante todo con estos señores. Todos están dispuestos a morir por sus cuates, para ellos es la máxima demostración de amistad. El bromance entre Barney y Christmas es lo más tierno y letal que existe, y esa última escena de Trench y Yin es encantadora, aunque un tanto perturbadora.

Para mí, la amistad entre chicos es más sincera que la de las chicas. Ellos se pueden alburear, pelear a golpes, hablarse bien fuerte y no importa, en cambio entre chicas no se aguanta nada (por eso siempre he preferido tener amigos que amigas). Al final, como dicen por ahí, los amigos son la familia que nosotros escogemos y en palabras de Luna (interpretada por la estrella de MMA y UFC, Ronda Rousey): “hay distintos tipos de familia, y si mi vida está en peligro, mi familia peleará conmigo” (una lágrima rueda por mi mejilla).

A todo esto, una copia espuria de Expendables 3 llegó a internet tres semanas antes de su estreno y fue bajada por 2.2 millones de personas en el mundo, lo cual explica que en su primer fin de semana sólo recaudara 16.2 millones de dólares. Esto ha desatado rumores de que se trate de la última entrega de la franquicia, cosa que me pone muy triste, porque no hay nada mejor que una película de acción en la que todo sean bombas, bazucas, llaves y cuellos rotos.

Espero que la edad (y los dólares de Stallone) les den para hacer cinco películas más. Si crecieron amando este tipo de películas, les aseguro diversión, emoción y nostalgia, se van a acordar de cuando eran niños, jugaban a la guerra y pensaban “algún día podré dar esas patadas que hace Van Damme” o “estaría bien padre ser la madre del futuro, como Sarah Connor”.

 

18.08.14

Terpsícore Mendiola


@terpyx
Estudi√≥ arquitectura y ama la museograf√≠a, pero su trabajo so√Īado es que le paguen por ver televisi√≥n mientras come pizza, fuma cigarrillos y bebe cerveza. Es fan de Stanley Kubrick y le gusta pensar que en una vida paralela es la hi....ver perfil
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