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El Artista o el tiempo mutis de la mirada hacia atrás
Por Daniel Valdez Puertos
@DValdezPuertos

“El tiempo se dilata, el tacón de Fred Astaire describe un movimiento en cámara lenta aún antes de inventarse, y en el momento de rozar el piso… ¡TAP!”

-Apuntes sobre el Musical-

“Lo que se diga queda olvidado atrás de lo que se dice en lo que se oye”

-J. Lacan-

El artista, cinta nominada en 10 categorías para los premios Óscar -galardón que nunca garantizará que una película merezca ser vista-, se trata en realidad de un cuento muy sencillo en el que, no obstante, se articulan con perfecta sincronía cada uno de sus parcos elementos. George Valentin, un afamado galán de cine de los años 20, ha de conocer y llevar al éxito, sin querer, a la sensual flapper Peppy Miller, misma que será su antagónico y ángel guardián cuando éste se vea en terrible declive profesional ocasionado por el rebaso tecnológico que la industria impuso al surgir el cine sonoro.

Con este práctico argumento, la película se sirve suficiente para elaborar un juego de alegorías sordas y resonantes. Pues desvela la pesadilla esa, de cuando las cosas tal y como se entienden cambian repentina y estrepitosamente, para después hundirse en las arenas movedizas del sistema. En el que una esposa cansada de la metafórica afonía de su atormentado esposo por fin le abandona. En el que un perro fiel, al que se le desea la facultad parlante, es el testigo infalible de los sentimientos y arrebatos de su dueño en su burgués y glamorosa tragedia. En el que un mayordomo igualmente fiel, aunque menos canino, se muestra siempre servil y a la orden pese a tener un año sin cobrar sueldo. En el que una coqueta y espigada actriz, ya encumbradísima, se conduele de aquél mentor de su fama. En el que un hombre, al que los tiempos le dieron la espalda, encontrará una segunda oportunidad pues todo es posible dentro de la fábrica de sueños. Así pues, no habría por qué cuestionar la trama. Todo está puesto en su justo lugar, viéndolo desde el lugar que viene.

El artista, película que se refresca bajo la obsesa fórmula del Studio System, oséase, un cine pueril y digerible para las masas, blande como artificio innovador el estar hecha a la muda. Vende con lujosa pantomima una arqueología visual de orígenes siniestros. Las películas a las que ha de rendir homenaje, responden al periodo y locaciones en que el cine comenzó a reducirse a mera mercancía de demanda. El artista, de calumniante título, es la película fetiche de Hollywood. Reclama desde la nostalgia el certificado histórico del patrimonio humano, cultural y artístico que viene a ser el cine, como si dignificara la memoria la reivindicación del vodevíl, de lo insulso y lo fantoche. Como si el cine no hubiera nacido en Francia, y que esta película está hecha por puro francés en su bonita condición de colonizados cinematográficos.

El artista gustará mucho a nuestras abuelas, o bisabuelas de ser el caso, pues rememora en directo al actor Rodolfo Pietro Filiberto Raffaelo Guglielmi di Valentina, mejor conocido como Rodolfo Valentino, junto con otros tantos coludidos actores y actrices de antaño. Pero también cautivará a contemporáneos, por sus tímidas incursiones modernas, metadiegéticas, puesta en abismo, mirada onanista del cine industrial que se ve al ombligo. Una película que se pudo haber hecho en los 30’s sin ningún problema, y que hubiera sido lo mejor. Empero, donde podríamos agradecer su curioso atrevimiento silente, estriba en mitigar el miedo a la nueva generación de espectadores a mirar el pasado como algo entretenido, como algo que merece recordarse, pensarse y cuestionarse continuamente. Por desgracia, todo parece apuntar que El artista, por su raquítica consistencia temática, será sepultado junto con otros tantos filmes vacíos que merecen borrarse de la memoria por completo. BANG!

17.02.12

Daniel Valdez Puertos


@Tuittiritero

Textoservidor. Lic. en Técnicas de la alusión con especialidad en Historia de lo no verídico. UNAM generación XY. Editor en Jefe y cofundador de la revista F.I.L.M.E. Fabricante de words, Times New Roman, 12 puntos. Es....ver perfil

Comentarios:
28.02.12
Bx dice:
Maravilloso "BANG!", porque vengo de verla y no encuentro mi pistola. Salvo un par de escenas emotivas (de esas que las abuelas que mencionas me heredaron la capacidad de gozar insanamente) y un perro al que me dieron ganas de adoptar, yo para "homenajes" y "actores desahuciados por el cine sonoro" (que de paso sean más galanes) me quedo con Gene Kelly. Tengo la sensación de que yo ya había visto esto antes, con música, a color, con muchas risas y se llamaba SINGING IN THE RAIN.
comentarios.