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Lo que el FICUNAM nos dejó (a)

De la tierra de los Padres al río de la muerte


por Praxedis Razo

En el camino del documental, Nicolás Prividera nos envuelve con su impactante Tierra de los Padres (2011), una versión explosiva de la historia patria argentina que deja escaldada la mirada.


Luego de un discretito desfile de créditos iniciales sobre negro, la película entra a la pantalla con un poderoso collage de imágenes de archivo noticioso: indignantes cortes de policías contra estudiantes, trabajadores, madres de familia y más. Será uno de los mejores inicios de la historia del cine: hecho para encabronar a los espectadores, humildemente logra su cometido no sólo a base de clips incendiarios, sino gracias al toque maestro de la secuencia: mientras se suceden las fulgurantes tropelías en las calles de la gran Buenos Aires, se deja venir, de la mejor manera posible, la grandilocuente (¿y cuál no lo es?) marchita del Himno Nacional Argentino (“¡Oíd, mortales, el grito sagrado!”) interpretado, sospecho, por los coros de la fuerza aérea local. Edificante prólogo para un filme que se prepara parra contar el bicentenario relato histórico de la Argentina sanguinaria. FADE OUT.

Lo que seguirá, al claquetazo en cuadro, será un diálogo entre muertos. Nos situamos en el cementerio de la Ricoleta, donde yacen los restos célebres de célebres pilares patrios, y de ahí no saldremos hasta escucharlos a todos, menos al general Perón, que se encuentra impedido por la fama que lo ha transformado en algo menos que grotesco.

A fuerza de cámara fija, vamos dando tumbos (nunca mejor dicho, de tumba en tumba) por el mausoleo que sustenta la historia de Argentina: Prividera hace que gente lea in situ, obligadamente inexpresiva, un fragmento de alguna obra escrita por cada una de las almas en pena encerradas en la sólida arquitectura necrófila del tristemente célebre panteón turístico.

Cada sepulcro heroico, todos hermosos cuadros fijos, además de la ardua (a)puesta en escena (lectura in situ) para el espectador, va regalando un fragmento de vida cotidiana en el panteón, desde los hombres que lo circundan, hasta los animales que cumplen su ciclo vital en ese inhóspito escenario. Nunca tendremos una intensa convivencia con nadie, siempre seremos intrusos malvistos en esas calzadas, tanto o más que en su obra fílmica hermana insospechada en México, El velador (Almada, 2011), pero sí seremos partícipes de la vidita panteonera y de momentos espectaculares de cruel azar, como cuando se lee a un claroscuro José Hernández y su primeriza obra Vida del Chacho y los vientos bonaerenses invaden la escena de una gran calidad de claroscuros de nubes que van.

Cuando crees que la película no da para más (después de una más ágil lectura de textos ya sin nombre, sin referente panteonero), cuando ya la pinche tensión discursiva te tiene la butaca en filo, cierran el panteón y se nos aleja del lugar con la cámara, siempre a cuadro fijo, como aliviándonos del ruido de aquel condenado infierno.

Entonces nos comenzamos a elevar sobre la ciudad como sólo el cine puede hacérnoslo creer, y al compas de la voz que dio Verdi a los infaustos judíos de Nabucco (“Va, pensiero…”) parece que nos vamos volando, ya mucho más ligeros, de ahí, pero los tranquilizantes créditos se hacen esperar. Algo pasa.

El avión sobrevuela la Ricoleta, luego pasea, nostálgico, por un gran fragmento de Buenos Aires (ah, una metáfora: quiere decirnos el director que toda la ciudad es un gran panteón), pero cuando pasa por el aeropuerto militar (uy) nos damos cuenta de que vamos hacia el último rescoldo de la historia patria argentina: somos pasajeros de un vuelo de la muerte (cfr. Videla, Massera, Agosti et al. ojetes) y vamos a dar al otro gran mausoleo, al de los indignados, los inconformes, los no alineados a la reorganiación nacional que tan buenas intenciones tenía (ja), vamos al río de la muerte, al grandioso Mar del Plata.

¡Qué cabronada, ese Prividera resultó ser todo un cojonudo, y ésta una película maldita para discutirse! FADE OUT DEFINITIVO.


03.03.12

Praxedis Razo


Un no le aunque sin hay te voy ni otros textículos que valgan. Este hombre gato quiere escribir de cine sin parar, a sabiendas de que un día llegará a su fin... es lo que más le duele: no revisar todas las películas que querría. Y también es plomero de avanzada. Mayores informes y ofertas al 5522476333. ....ver perfil
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