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Zonda, folclore argentino

El reciente musical de Carlos Saura

por Hans Fernández

Un día yo pregunté:

¿abuelo, dónde esta Dios?

Mi abuelo se puso triste,

y nada me respondió.

Mi abuelo murió en los campos,
sin rezo ni confesión.
Y lo enterraron los indios,
flauta de caña y tambor.

Atahualpa Yupanqui

 

 

El director español Carlos Saura (1932) en su reciente película Zonda, folclore argentino (2015) explora en un estilo muy propio las músicas del norte de Argentina —zamba, gato, chacarera, bailecito, baguala, entre otras— a través de una puesta en escena llena de sensualidad que consigue no sólo a través de los intensos colores y sonidos, sino también de las deslumbrantes interpretaciones musicales de instrumentos clásicos (piano, guitarra) o populares (bombo, charango) y de las muy elegantes coreografías.  

Zonda constituye un documental musical que, por un lado, se integra de manera cabal en la tradición saureana de Fados (2007), Tango (1998) o Flamenco (1995), y, por otro lado, enriquece la constelación fílmica conformada por películas dedicadas a músicos argentinos tales como Mercedes Sosa. La voz de Latinoamérica (2013) de Rodrigo H. Vila, Canto al paisaje soñado. Eduardo Falú (2009) de Arno Oehri y Oliver Primus o Mercedes Sosa. Será posible el sur (1985) de Paul Stefan.

Carlos Saura, cineasta ya curtido en el género del documental musical, presenta con Zonda una propuesta renovada y madura en la cual da a conocer las músicas profundas del norte argentino. Se podría señalar al respecto que constituye una visión tendencialmente antropológica de conocimiento gozoso de estos ritmos sudamericanos que han sido, fuera de sus contextos de origen, invisibilizados por la supremacía y fetichización internacional que ha experimentado el tango —algo parecido, en cierta medida, a lo ocurrido con la salsa en el contexto caribeño.

Zonda representa una singular propuesta visual que en su mise en scène se compone de fondos de intensos coloridos o bien de un elegante negro que, unidos a la iluminación adecuada, sirven de contraste a las performances y vestimentas de músicos o bailarines, creando interesantes efectos estéticos. Asimismo el filme hace ostentación de una fotografía muy cuidada a cargo de Félix Monti.

En el contexto de las cantos e interpretaciones musicales que se van sucediendo y que estructuran la película, de particular interés resultan los homenajes a Mercedes Sosa y a Atahualpa Yupanqui, ya que éstos constituyen la mirada asombrada y cariñosa de Saura ante figuras centrales de la música popular argentina y latinoamericana que dotaron a ésta de una dimensión mundial. Así, las canciones “Todo cambia” —interpretada por Sosa— y “Preguntitas sobre Dios” —de Yupanqui— parecieran conformar columnas vertebrales de Zonda, no sólo en tanto encarnan estilos musicales claramente establecidos, sino igualmente en lo que concierne al espesor ideológico de sus mensajes.

Si bien la visión de Saura tiende en ocasiones a exotizar estas músicas populares argentinas, es capaz de integrarlas en un poderoso dispositivo estético que las dignifica al darlas a conocer en todo su esplendor en contextos culturales diferentes al argentino. Dicho de otra manera, Saura folcloriza la cultura musical del norte de Argentina, la redescubre y la reconstextualiza al situarla en la constelación de sus reconocidos musicales ibérico-latinoamericanos —algo parecido a lo que hizo Mika Kaurismäki con la mítica figura de Miriam Makeba en el filme Mama Africa (2011).

Finalmente, no se puede dejar de señalar que en Zonda Carlos Saura se impone con un estilo muy definido y con una película llena de vida, colorido y afán de perfección.

 

18.01.17

Mr. FILME


@FilmeMagazine
La letra encarnada de la esencia de F.I.L.M.E., y en ocasiones, el capataz del consejo editorial.....ver perfil
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