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Berlinale 67 | De Django y la apertura

por Cuauhtémoc Pérez-Medrano

 

Dicen los paladares gourmets que, en la comida, la entrada tiene, además de la función obvia inaugural, la de preparar al paladar para los demás platillos en una larga y sabrosa velada. La entrada es la plataforma de contraste con el resto de los alimentos, quizá por esa razón se ha escogido un filme con grandes innovaciones.

Django es la primera película dirigida por el productor francés Ettiene Comar. La película se centra en la historia del conocido guitarrista de jazz de origen gitano, Django Reihnhardt (Reda Kateb), y está situada en el París ocupado por la Alemania nazi en el año de1943. Va de cómo salva la vida Django escapando hacia Suiza, a través de la frontera francesa. Una reminiscencia obvia al respecto es The pianist de (Polanski, 2002), pero no nos adelantemos.

Los sabores nuevos justo lo producen la posibilidad de ver “otra” película sobre la segunda guerra mundial, en donde aparecen otra vez los alemanes malos, los franceses rebeldes, pero basándose en un grupo humano no tan tematizado en las películas, los gitanos, y por supuesto la importancia de su música en el jazz francés.

La apertura de la misma película nos introduce sensorialmente a la finalidad del filme, en particular, y de la Berlinale 2017, en general: hacer visible a las minorías. En este caso esos sectores son las tribus gitanas, aún relegadas, y la música gitana como parte de la cultura pop francesa, tan populares hoy en día.

Solo bajo estos términos se puede leer la película. Pues al parecer es un tanto irregular que cuando existen secuencias de música interpretada por Django, nos hace emocionarnos al grado de querer bailar. No obstante, en las secuencias dramáticas del filme, llega a parecer impostada la historia. La historia sin entrar en detalles es la siguiente:

Django da conciertos en la Francia ocupada, cuando surge la posibilidad  de llevarlo como espectáculo a Alemania para levantar la moral de los soldados alemanes. Django se niega, su manager busca convencerlo, pues no son tiempos fáciles. Al final, termina huyendo con su familia a la frontera con Suiza para esperar el mejor momento de escapar, gracias a la ayuda de una ex amante, Louise (Cécile de France). En la frontera, Django se reencuentra con sus familiares gitanos, y cambia su zona de confort por un tenue compromiso político.

Irregular, pero emotiva en el plano sensorial, quizá como una entrada que nos deja en el paladar más curiosidad que certezas por lo que vendrá después.

 

 

PD: Es una sensación que el festival de cine está siempre en el ojo de la prensa, por ser un festival identificado con cierta dirección política, pero el glamour de las luces de las cámaras fotográficas y el murmullo de la gente impide percibirlo completamente político. No obstante, la pregunta llega, y es para Diego Luna: su opinión respecto al muro entre EEUU y México.

Él asevera que vino a Berlín a saber la experiencia de un muro, para luego llevarla a México (risas), luego cuenta que él mismo cruza esa frontera varias veces al mes, y que ha visto entre México y Estados Unido muchas historias de amor, y eso es algo que ningún muro va evitar, el amor.

 

12.02.17

Cuauhtemoc Perez Medrano


Estudia el doctorado en letras en la Universidad de Basilea. Ha vivido en Suiza, Holanda, Francia, Portugal y Malta. Ha trabajado como mesero, botarga, tablajero, conductor de tren, plomero, jardinero, profesor de español, cocinero, barman, pescador. Tiene en puerta un proyecto media global que intenta recoger las 100....ver perfil
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