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Ucronías fílmicas 1

Obra Negra: una filmografía en construcción

por Valdez Puertos Daniel, presente
@DValdezPuertos

Para Oscar de la Borbolla, por su encantador redescubrimiento, por su concentrada prosa.

Jamás en la historia del cine, un movimiento cinematográfico había escarbado tan hondo en el cruento terreno de la realidad del proletariado. Intentonas hay, desde los inicios, con el mejor Eisenstein de El acorazado Potemkin (1925), en el mejor neorrealismo italiano De Sica con su Ladrón de bicicletas, (1948), en aisladas obras como La sal de la tierra (1954) de Herbert J. Biberman, o con el mejor british realism de Ken Loach (en casi toda su filmografía). Pero ninguno de ellos pudieron llegar a tal nivel de realismo y ā€“curioso casoā€“ poesía, como lo ha hecho hasta ahora el Movimiento AlbaƱeril de Edificación Socialista y Testimonial para la Redención del Obrero (MAESTRO), de orgulloso origen mexicano.

Hace tan sólo cinco aƱos, Filiberto García Gutiérrez, a sus 43 aƱos de edad, tuvo el gran acierto de registrar con su celular cada día, cada noche, cada que tenía oportunidad, las extenuantes jornadas laborales que dedicaba a la construcción de un edificio de interés social en la colonia Álamos.

Motivado por su hijo mayor, de 24 aƱos, quién resentidamente se percataba del lastimoso estado en que llegaba su padre a casa (ubicada hasta los confines de la colonia Antigua Lechería, allende Tlanepantla), desarrolló su atrevida idea de denunciar a través de YouTube las injustas condiciones en las que él y sus compaƱeros de trabajo y desgracia se rompían la espalda entre la mezcla y las varillas.

Como todas las escenas que Filiberto grababa se encontraban limitadas por la capacidad de almacenamiento del dispositivo móvil, cada corte lo hizo a conciencia: el emplasto de una hilera de adoquines, la colocación de una infame viga, la descarga de costales de arena y graba del camión a la obra, las profanaciones del capataz, las intransigencias del arquitecto y el ingeniero, los sucios manoseos del contratista en el costo de los materiales, en fin cada detalle fue documentado, por Filiberto, con discreción.

No fue sino hasta descargar cada clip, con la ayuda de su vivaz primogénito, que cayó en cuenta de que había una historia que contar. De título minimalista, Condominio en la Álamos (2007) es el resultado de esta natural incursión en el lenguaje cinematográfico de un alguien con escasos recursos tecnológicos pero con una extraordinaria sensibilidad narrativa-audiovisual y un inquebrantable vigor de denuncia.

Esta ópera prima fue el inicio de una sólida filmografía aún en construcción, aunque se ha comentado en ciertos círculos exquisitos que todavía no tuvo nada que no hubieran ilustrado Jorge Fons y Vicente LeƱero en Los albaƱiles (1976). Sin embargo, en su momento, el éxito y la popularidad de Condominio en la Álamos desarrolló entre su gremio de albaƱiles una buena recepción, tanto que armarían una cooperativa y la organización MAESTRO para conseguirle una cámara digital de mejor resolución y un sistema de audio con mayor fidelidad a Filiberto, y así estuviera presente durante la próxima obra en que los contrataran sin hacer otra cosa que testimoniar en video cada evento: bueno, malo o funesto.

Surgió entonces su segundo trabajo, Arena, cal y grabilla (2008), de tímidas intenciones ficcionales, en el que Filiberto no duda en interpretar su propio papel de auxiliar de su "cuchara en jefe", el maestro Miguel Ángel Contreras, de 53 aƱos, quien a su vez lo apoyó en la cámara. Lo que quizás explique el trastrocamiento estilístico de varios aspectos técnicos, pues si bien Condominioā€¦ adolecía de una paupérrima calidad en la imagen, era la acertada composición en el encuadre donde encontraba su equilibrio, sin embargo la sutileza del discurso contestatario permanece incólume.

Los diálogos son casi nulos, sin importancia; la dirección de Filiberto se empeƱa en darle voz a los materiales de construcción. Son ellos los que hablan desde su aspereza y espesor sobre las manos que los manipulan hasta bien entrada la noche, para continuar al día siguiente, antes de que aluce el alba.

Para entonces, su carrera como albaƱil y cineasta se vio amenazada por el despido y la censura. Los ingenieros superiores de la compaƱía constructora que normalmente le contrataba se habían percatado del buen nivel de audiencia que tenía sus filmes en la red. Decidieron vetarlo de los llamados a laborar, pero tal fue el apoyo de sus camaradas que tiraron achuelas y llanas en fraternal acto de huelga.

La constructora no tuvo más remedio que negociar. Tras un forzoso estire y afloje de tres días de paro, finalmente se llegó a un acuerdo: eliminar ambos filmes de YouTube, pero con la promesa de que la misma empresa apoyaría en dineros la tercera realización de Filiberto García, siempre y cuando no delatara nombres, ubicación de la obra, ni desde luego, la constructora en cuestión.

Es así como se logró el portento joyceano de obra Alba AƱil (2009), de juguetón y afortunado título, grabado en soberbia 5D Cannon, en el que observamos a un autor disuelto y protagónico, que nos contará en tan sólo hora y media, a través de imágenes que nada le piden al vendido Juan Carlos Rulfo (De panzazo, 2012), un día en su vida: desde que se despierta, hasta que regresa al santo hogar después de haber arriesgado su vida en las alturas.

Abrumadoras imágenes etéreas en que las botas enyesadas de Filiberto (interpretado esta vez por Juan José Contreras, el hijo de Miguel Ángel Contreras, el cuchara en jefe ya arriba citado) transitan en funámbulo movimiento, bellamente acompasadas por un Bach en sobre-contrapunto al radio comunitario que siempre está en la obra. El filme termina cuando Filiberto cierra los ojos, por fin, en su cama, de fondo, entre sueƱos de concreto, y comienza a escucharse las siguientes líneas, cantadas con proverbial decoro por Chico Buarquer:

Amó aquella vez como si fuese la última,

besó a su mujer como si fuese su última,

y a cada hijo suyo cual si fuese el único,

y atravesó la calle con su paso tímido.

Subió a la construcción como si fuese máquina,

alzó en el balcón cuatro paredes sólidas,

ladrillo con ladrillo en un diseƱo mágico:

sus ojos embotados de cemento y lágrimas.

Filiberto García no tuvo estudios profesionales, llegó hasta cuarto de primaria, y mucho menos había tenido ninguna instrucción artística ni técnica para ser un director de cine de tal envergadura. Todo nació de la lógica del coraje de su opresión y su condena, y pervive gracias al apoyo de sus compaƱeros, de su hijo y sus precarios medios de existencia. Ahora Filiberto, patrocinado por cementeras nacionales de renombre y algunas otras constructoras que no cabe mencionar y elogiado públicamente por Werner Herzog, estudia un curso de cine en la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) de San Antonio de los BaƱos en Cuba.

Ahora se encuentra en la preproducción de lo que él cree será su opus magnum, que llevará por significativo título Obra Negra, filmada en formato de 16 mm, en blanco y negro, con una Arriflex SR3, y en entrevista para F.I.L.M.E. ha hecho la siguiente atronadora reflexión final:

ā€œYo he trabajado en la industria de la construcción desde los doce aƱos, mi papá también era albaƱil, y ahora que veo cómo es que se graba una película, de manera, digamos, más oficial, con un montón de personas que hacen específicamente cada cosa, con sus propias herramientas y todos andan de arriba para abajo, con alguien que los dirige siempre, para que al final, la obra esté bien, sea segura, sea buena para que las personas la habiten, me doy cuenta de que no hay diferencia alguna con lo que yo hice durante tanto tiempo. La única diferencia quizás es que yo he trabajado más con el pisón, con la cuchara, con la pala ancha, con la cubeta, con el cemento y la graba, y los cineastas con la cámara, con la nagra, la tascam, los centurys, los sandbags, los brutos y minibrutos y el finalcut. Para mí es lo mismo, puedo decir que yo he estado haciendo cine desde los doce aƱos, y los cineastas no saben que han estado haciendo albaƱilería desde siempreā€.

Nota: Desafortunadamente la obra de Filiberto no es posible encontrarse en la red por el momento, debido a los acuerdos que tiene con las poderosas empresas, pero no dudemos que pronto, en tanto una distribuidora se anime, sea posible habitarlas, ocuparlas y hacerlas nuestras hasta que se caigan con algún terremoto de esos que acechan constantemente a la caótica Ciudad de México.


28.03.12



Daniel Valdez Puertos


@Tuittiritero

Textoservidor. Lic. en TĆ©cnicas de la alusiĆ³n con especialidad en Historia de lo no verĆ­dico. UNAM generaciĆ³n XY. Editor en Jefe y cofundador de la revista F.I.L.M.E. Fabricante de words, Times New Roman, 12 puntos. Es....ver perfil

Comentarios:
30.03.12
Axel dice:
Un grato descubrimiento el que se construye, también, en la lectura de tu texto. Felicidades, Valdez.
30.03.12
AM-N dice:
Soberbio trailer escrito de una trilogía ultra-antojable (digna de las "grandes" y racatadas ligas festivaleras mexicanas). Ā”Vamos, Filiberto a filmar y reconstruir que si no nos quedamos sin techo sobre la cabeza!
08.04.12
leticia Fadl dice:
Bueno, lo lindo es que tu escribes y yo leo, y leo mucho entre lineas y me conmueve hasta las lagrimas....muy bueno Daniel
11.04.12
Matus dice:
Para construir un texto así se debe conocer también sobre la albaƱilería de las palabras. Ya quiero ver la trilogía de Filiberto, pero mientras tanto me quedo con el disfrute de este texto. Muy bueno Daniel!
03.05.12
Dr. Chon Tourette dice:
Puta, Daniel. Me quito el sombrero.
21.06.12
anonimo dice:
No entiendo, qué tiene que ver Oscar de la Borbolla con el resumen de la filmografía de Filiberto?
28.06.12
Yaris dice:
Aqui hay muchos paleros.
20.07.13
victor arroyo dice:
este es de verdad cierto ?? // no he podido encontrar ninguna referencia acerca del director ni de sus peliculas.. // alguien podria guiarme en esto..?? // por cierto, excelente que este articulo haya traido esta obra fuera de la obscuridad.!!
comentarios.
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