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GIFF 2018: Land

Pudimos ver una de las cartas fuertes en la competencia internacional del Festival Internacional de Cine Guanajuato 2018. Un filme de concepción iraní sobre los nativos norteamericanos que fue filmada en México.

por Julio César Durán

 

¿Cómo vivir, como pueblo, tras estar relegado por casi 300 años por una cultura agresiva y colonialista? ¿Es posible cuestionarse la convivencia de una civilización originaria con el mundo occidental aún en el siglo XXI? La vida contemporánea de las reservaciones indígenas es vista por el cineasta británico-iraní, Babak Jalali, en su largometraje Land (Italia-Francia-Paises Bajos-México-Qatar, 2017), en el que se plantean éstas y más cuestiones a partir d la historia de una familia nativa norteamericana que atraviesa una tragedia importante.

Cuando “Yellow Eagle” muere en servicio militar  (en la reciente guerra de Afganistán), la monótona y sencilla vida de la familia Denetclaw se cimbra por completo, primero por un choque de nacionalismo versus tradición e identidad, y después por cuestionarse nuevamente su pertenencia a un lugar que, aún hoy, los coloca constantemente como personas de segunda clase.

La dignidad va de la mano con el resentimiento en esta película. Ray, el hermano mayor y cabeza de familia tendrá que responder por los suyos y de alguna manera se siente responsable por la muerte del otro vástago. Los Denetclaw, desde que ocurre la tragedia, se enfrentarán de manera más lúcida con problemas que vienen arrastrando tiempo atrás: El alcoholismo del viejo Wesley, el rencor y desapego del miembro más joven del clan, la incomprensión de un sistema social (y militar  en un caso) que no está hecho para integrar a su cultura.

No obstante las diferencias entre las dos tradiciones, la de la nación india y la de Occidente, ambas se ven obligadas a convivir pero a no integrarse. Esto es absolutamente claro en el momento en el que Ray afirma que su hermano no murió por defender a su nación sino por realizar un trabajo. Para el indígena es claro: los blancos robaron su tierra, pero les ofrecieron un pedazo de ella para estar confinados; su país no es Estados Unidos y aunque  el tío Sam les otorgue obligaciones legalmente, su alma y su sangre está en otro lugar.

Esta película realizada en locaciones de México, qué emula una parte del territorio indígena de las localidades sureñas de Estados Unidos, echa un vistazo al resentimiento de siglos de opresión pero también a la dignidad de un pueblo que quiere mantenerse vivo.

 

26.07.18

Julio César Durán


@Jools_Duran
Filósofo, esteta, investigador e intento de cineasta. Después de estudiar filosofía y cine, y vagar de manera "ilegal" por el mundo, decide regresar a México-Tenochtitlan (su ciudad natal), para ofrecer sus servicios en las....ver perfil
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