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Arábia

La balada del proletario errante

por Julio César Durán

 

Los intentos por acercarse a los célebres cuentos tradicionales del medio oriente, por parte de la cultura occidental, quizá se remontan a las primeras traducciones francesas de 1700 de Las mil y una noches y más tarde a Las nuevas noches árabes, escrita por R. L. Stevenson.

Para el siglo XX, las adaptaciones cinematográficas encontraron en esta antología medieval una fuente de historias fantásticas. El lenguaje cinematográfico permaneció atado al literario y se trató de simplemente traducir a imagen las acciones de todas aquellas leyendas situadas en la India, Egipto, Persia, China, entre otros lugares. Quizá el primer intento de llevar estas historias a otro plano es Las mil y una noches de Pier Paolo Pasolini, de 1974, que desafía la moral y la sexualidad convencional europea.

De ahí podríamos saltar hasta Miguel Gomes con Tabú, de 2012, y con su trilogía también titulada Las mil y una noches de 2015. En ambos casos se vale de la estructura de los mitos recopilados por Abu Abd-Allah Muhammad el-Gahshigar, para hablar de colonialismo y de las crisis europeas del siglo XXI.

Los brasileños João Dumans y Affonso Uchoa retoman, de manera similar a Pasolini y Gomes, la estructura narrativa del cuento dentro del cuento. Para su Arabia, lanzada internacionalmente en 2017, el adolescente Andre es el personaje que va a abrir la textura narrativa de relatos que producen otros relatos.

El chico conoce fugazmente a Cristiano, un trabajador de la fábrica local. Cuando aquel sufre un desvanecimiento, que finalmente lo dejará en coma en el hospital, Andre debe recoger ciertos efectos personales, entre los que encuentra un diario escrito por el mismo Cristiano. A partir de ahí arranca la historia que mostrará las andanzas de nuestro héroe de la vida cotidiana.

El tándem Dumans-Uchoa, tras su no ficción dramatizada titulada A Vizinhança do Tigre, vuelven a trabajar con Aristides de Sousa, protagonista que Affonso conoció en 2009 realizando filmaciones en el Barrio Nacional del municipio de Contagem.

En Arabia, el escenario de las aventuras son, en su mayoría, carreteras, fábricas, minas, espacios regulares de trabajo para cualquier obrero de América Latina. En algunos casos las imágenes registradas son simples, en otros, la imagen registra una belleza árida y peculiar de las zonas industriales que Cristiano va recorriendo.

Como muchos de los héroes de los cuentos del medio oriente, Cristiano comienza como un personaje sencillo, de la calle, despreocupado. Tras cometer un crimen y cumplir condena en prisión, decide abandonar su ciudad natal para enderezar el camino, así que emprende un viaje por el Brasil contemporáneo a través de múltiples lugares, trabajos, pero sobre todo conectando con personas y, de alguna manera, alimentando su imaginario con ellas.

El recorrido del protagónico es particularmente especial por eso, por la conexión que logra tener con los personajes que va encontrando en el camino. Desde Barreto, el hombre que conoce al llegar a trabajar en el campo de mandarinas, hasta Ana, el amor de su vida.

A Barreto lo conocemos por las referencias que de él se hacen, de su memoria y su historia. “Un hombre bravo” le llaman, quien en su juventud organizó a grupos de obreros y consiguió para todos ellos una mejor situación laboral. El impacto de este personaje en Cristiano hace que cobre conciencia de clase, a partir de ese punto para nuestro protagonista no hay vuelta atrás y sus andanzas son siempre desde un punto de vista distinto, donde él se entiende como ser humano multidimensional.

El camino del filme depara una serie de experiencias y canciones, de expectativas y personalidades que van a nutrir mente y espíritu, hasta llegar a Ana. El amor parece ser un punto climático de todo el periplo de Cristiano, desde su salida de prisión, hasta convertirse en un escritor con sensibilidad, gracias diario que emprende, también, como un viaje más… uno literario.

Cristiano, como los legendarios héroes árabes, es un personaje que no le tiene miedo a intentar cosas nuevas, nuevos viajes y nuevos trabajos. João Dumans y Affonso Uchoa cantan su odisea audiovisual de una manera casi atemporal, donde la acción principal es el andar. En Arabia el gran coprotagonista es el viaje mismo.

El viaje que se emprende aquí supone una apertura del héroe mismo y de la construcción de su humanidad. Por otro lado, las andanzas simbolizan una búsqueda del yo y del lugar que ese yo ocupa en el mundo, además de que para Cristiano, el viaje que realiza es a contracorriente, es decir, intenta desafiar el sino que quizá un sistema de castas y la sociedad misma le han endilgado a la clase trabajadora. Además, manifiesta una paradoja del mundo contemporáneo, en la que el ímpetu por el trabajo parece abrir la mente de Cristiano y, con ello, parece que el mundo le abre las puertas, para después encerrarlo en una labor repetitiva y deshumanizante.

Arabia es un relato de relatos, entrañable, con imágenes significantes que componen un discurso de clase, además de presentar a un personaje con personalidad, interpretado por un actor no profesional que antes de dedicarse al cine ha trabajado en diversos oficios y trabajos, incluida la minería. Al final del filme lo único que queda es el recuerdo, la memoria del proletariado que busca mejores condiciones, calidad de vida, y para ello se arroja a la consciencia de sí mientras el duro trabajo que realiza va menguando sus fuerzas pero no su espíritu.

El largometraje de Dumans y Uchoa es la representación de las esperanzas y sueños del hombre común de América Latina, entre su cotidianidad vista como una aventura y con meditaciones relevantes sobre su condición, superando los clichés económicos que el cine de evasión ha tomado para definirlo. Ahí está el nodo narrativo, hacer un intercambio o una equivalencia entre el camino del héroe medieval (de Oriente Medio) con el obrero sudamericano.

Arabia es un discurso que se vale de la estructura de Las mil y una noches, es un canto cinematográfico que representa los mil y un oficios que Cristiano desempeña y da cuenta de la complejidad de los obreros del continente. Arabia es la balada del proletario errante.

 

25.06.19

Julio César Durán


@Jools_Duran
Filósofo, esteta, investigador e intento de cineasta. Después de estudiar filosofía y cine, y vagar de manera "ilegal" por el mundo, decide regresar a México-Tenochtitlan (su ciudad natal), para ofrecer sus servicios en las....ver perfil
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