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¿Te has preguntado quién disparó?

por Bianca Ashanti

 

En el 2012 la comunidad afroamericana llenó las calles de Washington. Cargando pancartas y exigiendo justicia gritaban un solo nombre: Trayvon Martin. Y, aunque los gritos respondían a la indignación por el asesinato de un joven de 17 años a manos de un vigilante blanco, en el fondo las exigencias eran mucho más profundas e importantes para una comunidad que sangraba nuevamente de una vieja herida: la violencia sistemática y la discriminación racial. Un viejo y conocido problema que parece intrínseca y peligrosamente unido a su forma de vivir.

Dicho evento se convertiría en el punto de partida para una reflexión nacional. Un cuestionamiento que llevaría al cineasta radical y ensayista, Travis Wilkerson, a preguntarse cuáles son las formas en que el racismo ha logrado sobrevivir por tantos años. La búsqueda de una respuesta a estos cuestionamientos se convertiría en un roadtrip político que terminaría exponiendo más problemas que resoluciones: ¿Te has preguntado quién disparó? (Did you wonder who fired the gun?, EE. UU., 2017).

Este documental, como puente narrativo para recorrer la vida de varias familias de Alabama, se construye como una búsqueda del tesoro, una incansable necesidad de conocer la verdad y un profundo sentimiento de responsabilidad histórica por parte de Wilkerson, quien logra articular un ensayo crítico sobre la racialidad americana, tomando como punto de partida su propia historia familiar.

Uno de los mayores peligros del cine documental (del tipo personal) resulta ser la forma de estructurar una historia que logre trascender (verdaderamente) lo privado y se convierta en político sin caer en protagonismos innecesarios que opaquen la fluidez del discurso. Este largometraje lo logra, configurando un retrato colectivo; Bill Spann, Ed Vaughn, Rosa Parks, Recy Taylor, testimonios en vida que nos ayudan a retratar un rostro: el de la blanquitud.

La misma blancura que le dispararía a Spann, que violaría a Taylor, que desplazaría a Parks e intentaría callar a Vaughn, una blanquitud que el director comparte con su bisabuelo, al que le presentaron cuando tenía sólo un año de edad, pero que conoció realmente hasta que se lanzó a la carretera a investigar durante 4 años.

La confrontación directa se vuelve el arma fundamental del filme, que inicia con una advertencia: “Confíen en mí cuando les digo que ésta no es la historia de otro salvador blanco”. De inmediato la música nos sumerge en el mismo viaje; la secuencia de una carretera nos da la entrada a un juego del que no podremos salir hasta haber terminado de profundizar sobre la violencia.

Una violencia que estará presente no sólo en la historia, sino también en la forma de contarla a través de la música, que sirve como guía estructural del recorrido narrativo, y de la tipografía que corta rapazmente con el relato y contrasta con las tomas un tanto melancólicas y románticas que sirven para contextualizar -visualmente- las diferentes miradas que dan vida a Did you wonder…

Este compendio de testimonios, que se nutren de la intimidad, resultan ser uno de los mayores aciertos del filme, que se articula como una bitácora pautada a través de diversas herramientas audiovisuales. Presenta capítulos reflexivos para profundizar en nuestro rol como agentes pasivos y activos de situaciones sociales, producidas por las ideas de la supremacía blanca que, aún en la actualidad, permean dentro de nuestra sociedad.

En los primeros minutos de la cinta, Wilkerson nos presenta a su madre y su tía, un primer enlace con la longeva leyenda familiar que lo ha hecho regresar a Alabama después de 20 años. El objetivo del documentalista es claro: quiere conocer -y mostrar- el verdadero rostro de su bisabuelo, el hombre de sombrero que sonreía a la cámara en las películas caseras de la familia. El mismo que pasó una vida entera jactándose de haber asesinado a un hombre de color sin tener que dormir ni un sólo día en la cárcel como castigo.

Which side are you?

Entre la muerte de Bill Spann, a manos del bisabuelo Branch, y el asesinato de Trayvon Martin hay casi 70 años de diferencia. A pesar de ello, ambos eventos resultan tener la misma historia y, aún peor, el mismo desenlace. Un sistema jurídico que permite y respalda la violencia racial. Entre el rostro de Branch, el del guardia de seguridad (que asesinó al joven de 17 años) y el de Travis hay sorprendentes similitudes que parten del privilegio; la diferencia radica en la responsabilidad que tomaron y las acciones que realizaron para hacer algo (correcto o no) con ellos.

¿Te has preguntado quién disparó? no logra tener un cierre placentero, al final sólo nos queda el esbozo de un rostro que ya imaginábamos. Sin embargo, sus aportaciones son notables; el registro histórico sobre dichas problemáticas en la comunidad americana resulta indispensable para poder seguir alimentando la memoria colectiva y la militancia por sobrevivir de los grupos marginados.

El hilo narrativo que el cineasta nos otorga en este roadtrip es tan claro que resulta imposible no adentrarnos en él, a través de una serie de cuestionamientos que nos incitan a la reflexión. Cada percepción será diferente, pero lo que ninguno de nosotros podrá negar es que este trabajo responde a una necesidad inmediata de contar la historia desde la otra cara, una en donde Spann sea recordado y sea nombrado (SAY HIS NAME!). Una cara en donde la blanquitud no incinere el derecho a existir de ninguna persona.

 

19.04.20

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