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Maison du Bonheur

El arte de la sencillez

por Gabriela Audelo

 

Maison du Bonheur (2017) de la cineasta canadiense Sofia Bohdanowicz  es un documental que no pretende descubrir el hilo negro o hacer una gran revelación. Sin embargo, en su sencillez podemos encontrar la calidez de una narración con una acertada estructura. El filme que plasma la cotidianidad en la vida de Juliane Sellam, una astróloga parisina que ha residido en el mismo apartamento de Montmartre por más de 50 años, fue estrenado en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI).

Bohdanowicz nos sumerge en un mundo donde los colores, las flores y la cocina juegan un papel crucial para sentir las anécdotas. La cinta se compone de microrrelatos en los que Juliane describe varios aspectos de su vida con la ayuda de recuerdos, permitiéndonos visualizarla de manera honesta. Por medio de la voz en off, planos a detalle y un collage de imágenes la cineasta subraya la importancia de la estética en la vida de Sellam. El cuerpo fragmentado, pies, manos y boca en armonía; el ritual del café matutino y del maquillaje van conformando al personaje.

Al comenzar la película observamos a Sofía empacando para el viaje que hará a Francia, estará durante un mes viviendo en el departamento de Juliane, la madre de un colega a la cual pretende registrar en su cotidianidad, y con esto nos invade la incertidumbre por adentrarnos al mundo de la señora Sellam.

¿A qué se debe la intriga de Sofía? Sin haber tenido ningún contacto con Juliane emprende el viaje con el firme deseo de crear nuevos recuerdos que puedan remplazar aquellos de su última visita a Francia, ya que no fueron muy gratos.

Existe una pequeña ruptura, un momento que nos saca de la historia de Juliane para compartir junto con Sofía las reflexiones de su viaje, su relación con la mujer parisina y la producción de este filme en sí. Este guiño le agrega naturalidad al documental. La directora nos comparte no solo la obra terminada, sino también el proceso; al principio de la cinta. Cuando le dice a la protagonista “debe saber es que no escucharemos mi voz. Por eso es importante responder en oraciones completas” nos hace cómplices en el proceso de producción. 

La magia de esta película radica en la capacidad de Bohdanowicz de reflejar de forma eficaz la cotidianidad: los pequeños momentos, anécdotas y situaciones en la vida de una mujer común sin necesidad de una gran producción mostrando “las imágenes necesarias¨ No es importante conocer la cronología de los hechos, nos interesa inmiscuirnos en los episodios de la vida de Sellam para lograr construirla.

El ritmo del filme es tranquilo, no hay movimientos bruscos de cámara que nos obliguen a reubicarnos en un espacio; muy acertado para seguir con el tenor de sencillez, además de aportar sentido de credibilidad al ritmo de vida de Juliane. En algunos momentos se presenta una disociación entre lo que vemos y lo que escuchamos, brindando la oportunidad de que estos dos canales se complementen entre sí, agregando más riqueza a la obra.

“Todos estos recuerdos, sonidos y colores… ¿formarán una historia? ¿Una confesión? ¿Un diario, una experiencia?” se pregunta Bohdanowicz al final de la cinta. Maison du Bonheur debe leerse como un fiel retrato de la cotidianidad en el que la profundidad del personaje radica en la sencillez con la que se narra.

 

23.04.20

Colaboradora Gabriela Audelo Fuentes


Un buen filme no lo cambio por nada. Amante de la acrobacia en barra vertical ....ver perfil
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