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PiraƱas ; la mafia no tiene nación.

por Tania Mora 

 

Dicen que todas las historias en el cine ya han sido contadas y que lo que en realidad vale la pena es la forma en cómo son contadas y cómo los personajes parecen encajar con nosotros, por muy lejos, o en este caso cerca, que estemos de su contexto. Pirañas (2019) es la historia de Nicola, un chico de un barrio en Sanita (Nápoles) que harto de ver cómo su madre y los locales vecinos deben pagar renta a la mafia, decide tomar el control junto a su grupo de amigos adolescentes.

Cuando pensamos en la mafia italiana representada en el cine, la mayoría evocamos inmediatamente a Vito Corleone en El Padrino (1972-1990). Me gusta imaginar este tema de hampones como todo un edificio donde su penthouse es ese emblemático departamento del que todos hemos escuchado, pero hay otros departamentos, otros pisos y otras ventanas igual de interesantes a las que vale la pena asomarse, sobre todo para no quedarnos con los clichés.

Pirañas es un acercamiento más actual, mucho más natural en sus escenas y un tanto crudo en cuanto a lo que la mafia italiana (y en realidad las bases sobre las que opera cualquier otra mafia) representa. Quizá esa simpleza y naturalidad con la que aborda un tema tan peligroso y cercano es lo que te hace quedarte a mirar.

De hecho, hay una escena que nos hace respirar, y a los más cínicos reír, en medio de todo un conflicto. Cuando Nicola besa la mano del mafioso que le ofrece las armas que necesitaba y éste en recompensa lo abofetea, asqueado. Aquí no hay cabezas de caballos ensangrentados, porque no hay avisos que anuncien la muerte, se paga en euros o con la vida. Si vienes por las escenas de sangre, acá no es, pero si quieres sentir la sangre derramada, Pirañas te va a dejar con un suspiro entrecortado.

La obra de Claudio Giovanessi nos muestra un lazo lleno de sangre que compartimos los mexicanos y los italianos, una niñez de recursos medios o medio- bajos que parece sólo tener un futuro frente a ellos: en una mano está el balón y en otra la pistola. Si, como Nicola, no sirves para el fútbol, el futuro es bastante claro al mostrarte que quizá tendrás un negocio renteado por la mafia en turno, porque siempre hay turnos. Nada dura por siempre.

La tentación del dinero, la fama y el poder se muestra claramente ante chicos de 15 años que se van transformando, como si delinquir fuese un proceso entre la niñez y la adultez. La historia va hilando las figuras de este grupo de amigos que acompañan a Nicola en todas sus “aventuras”: desde ir a la pizzería, llevar globos rojos a la chica que le gusta, hasta el tráfico de drogas, la portación de armas y mucho más.

El común denominador en este edificio de mafiosos es la importancia de los lazos, ya sean de familia o de amistad; como los códigos para proteger incluso a los niños de mafias enemigas, aunque la cotidianidad de estos sea fantasear con tener una pistola de verdad, así deban aprender a disparar con tutoriales de Youtube.

Si algo hay que aplaudir de la película es su forma de hacernos partícipes de este grupo. Con el manejo de cámaras y planos nos hacen sentir protegidos, pero también nos llenan de adrenalina y temor al momento de los disparos. Nos elevan con los “triunfos” de la nueva mafia, pero nos bajan y nos llenan de impotencia cuando las cosas dan un giro. No, no es una apología a la delincuencia, es un retrato, una realidad condenada a la que aspiran muchos.

Es la visión de la mafia italiana desde los ojos de los de abajo, inconformes con serlo. Ellos también quieren verlo todo desde arriba, desde el penthouse y saludar con un buongiorno a los locales vecinos, sin miedo, sin que nadie les arrebate lo conseguido de una forma u otra.

En fin, Pirañas da para mucho, y permite identificarnos como mexicanos, pero al final nos hace entender que el poder no lo da la champagne, lujos, selfies con la artillería (¿por qué subir a redes sociales algo que te podría volver vulnerable ante tus enemigos?), las creencias en La Santa Muerte (o Donna Concetta) o la edad. Sin territorio ni transacción de por medio, el poder es del disparo que acierta, es ese breve momento entre la vida y la muerte que a nadie le pertenece. El poder es siempre una ilusión disfrazada.

 

17.11.20

 

Mr. FILME


@FilmeMagazine
La letra encarnada de la esencia de F.I.L.M.E., y en ocasiones, el capataz del consejo editorial.....ver perfil
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