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La fe como grillete

por Natalia Fonseca.

 

En su más reciente largometraje de ficción, el director Gabriel Mascaro ha creado un futuro distópico de Brasil que proyecta su luz sobre el presente, y le permite criticar su realidad política y social. a través de un retrato postirónico del fanatismo de la religión cristiana.

Ambientado en el no tan distante año 2027, el universo narrativo de Mascaro nos habla de la fe como un recurso redituable y nos presenta a una industria que brinda a sus adeptos -clientes- desde un servicio de confesionario sin salir del automóvil, hasta una misa en un rave.

La puesta en cámara del fotógrafo Diego García denota dominio sobre el estilo visual anacrónico del neón perfectamente combinado con una paleta de colores de baja saturación que avejenta ligeramente la imagen. Ubicándonos, así, en ese limbo entre lo que ha sido y lo que puede ser nuestro tiempo.

Aparentemente Joana, el personaje principal interpretado por la actriz Dira Paes, lo tiene todo. Pero,  lamentablemente se casa con esa idea, que se nos vende neciamente, de que para ser “una mujer realizada” por completo se debe ser madre. 

A través de su empleo ella misma es la cara de un sistema patriarcal sustentado en una burocracia feroz que pone en evidencia a un Estado matrimoniado con la religión, que otorga ciertos privilegios a mujeres embarazadas y a parejas casadas bajo la heteronorma; además de ejercer el control a través de registros de ADN y detectores de identidad en cada entrada. ¿Qué tan lejos estamos de este esbozo del futuro? Yo diría que casi nada.

Divino Amor (2019) es una invitación a pensar en nuestras propias limitaciones; por momentos nos incomoda y nos orilla a reflexionar sobre cómo el amor puede ser la fuerza más grande del universo, una imposición institucional más o una herramienta de dominación y opresión de la sociedad.

¿Se puede amar a Dios en libertad? A pesar de que la travesía de Joana la lleva al exilio involuntario de su comunidad, que de “divina y amorosa” realmente tiene poco, inconscientemente logra su emancipación. La consecuencia de su determinación es ese ligero sentimiento de soledad que conlleva el ir contra corriente. Pero, como dijo el escritor escocés Thomas Carlyle,Aquel que tiene fe no está nunca solo” y ella encontrará la mejor compañía en ese pequeño ser que “todo el mundo esperaba, pero que nadie estaba preparado para recibir”, aquel que vino para ayudarnos a entender que nuestro origen no determina nuestro futuro, pues quien nace sin nombre, crece sin miedo.

Mr. FILME


@FilmeMagazine
La letra encarnada de la esencia de F.I.L.M.E., y en ocasiones, el capataz del consejo editorial.....ver perfil
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