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Entre el talento y la genialidad: Je suis venu vous dire
por Crhistian J. Benitez

La noche del 1° de junio vistió de luces y música al Centro Cultural Teatro del Pueblo durante la gran inauguración del festival Distrital, Cine y Otros Mundos en la que se presentó por primera vez el esperado documental Je suis venu vous dire (No comment, 2011) de Pierre-Henry Salfati, fabuloso ejercicio cinematográfico acerca de la vida y milagros del célebre y ya mítico Serge Gainsbourg

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Entre el talento y la genialidad, entre la fama y la destrucción y en la búsqueda de un absoluto que no encontrará; el director francés, Pierre-Henry Salfati, retrata al músico, cantante, compositor y director de cine, Serge Gainsbourg, cuyo nombre real era Lucien Ginsburg. Filme titulado al igual que una de las composiciones de Serge, Je suis venu vous dire, retoma algunas de las presentaciones que realizó en vida el multifacético personaje, para mostrar una narrativa en primera persona, a manera de entrevista, va relacionando la letra de las piezas musicales con el contexto social y personal del “hombre orquesta”.

Documental que intenta abstraer los demonios más profundos de Gainsbourg; personaje introvertido, descorazonado, laid. En cada una de sus producciones entregaba parte de sus secretos, parte de la melancolía que lo aquejaba; pues atravesó distintos momentos turbulentos siendo judío. Durante la guerra se escondió en un bosque, salió de la milicia siendo alcohólico, así que un trago de vino y un cigarrillo, serían sus acompañantes.

Salfati recrear aquella belleza de la mujer que tanto cautivo a Serge, sin embargo, el músico muestra una personalidad taimada, como si fuese el Dr. Jekyll y Mr. Hyde, al dotar la melódica palabra con una imagen, al poder introducirse en aspectos más profundos, el director solo se confronta con una parte del artista, más que en la belleza, lo complejo e indefensos que somos frente al amor.

Como humo de cigarrillo, se desliza la conversación que tiene Gainsbourg para Ginzburg, pues el último, es una especie de alter-ego que Serge crea frente a las apariencias y las exigencias sociales. La narrativa que realiza Salfati es buena, en tanto consecuencia de adentrarse a la historia de vida, y posteriormente configurar aquellos lazos que unen cada momento. Utilizando el plano de detalle, entre labios, dedos acariciando una cintura o la pequeña colilla del cigarro, crea una atmosfera intima con el espectador.

El miedo al rechazo, la angustiosa soledad y la misoginia, enreda al espectador en el sentido que Salfati quiere crear, la desafortunada decepción que acompaño al artista en cada una de sus facetas, obligando a preguntarse frente a la pantalla ¿Qué pudo haberlo complacido y que lo persuadía de seguir?, bien menciona en Les amours perdues, que el amor perdido ya no se encuentra. Aquí, Salfati vino a decirnos quién ya se había ido mucho antes de morir.

02.06.12

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