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Alemania o la poética de lo habitual
Con una cuidadosa selección de películas tanto de ficción como de documental, la 11a Semana de cine alemán es una aproximación al carácter y la cultura alemana. La cotidianeidad, la espiritualidad y el cuestionamiento del status quo, son temas que confrontan y cuestionan al pueblo alemán, ya sea en un delta del África (El rio solía ser hombre, Jan Zabiel, 2011), o en medio de un escenario (La invisible, Christian Schwochow, 2011), los personajes se enfrentan a el desmoronamiento de sus paradigmas, se ven obligados a recapacitar sobre su papel en el presente con resultados no siempre alentadores como es el caso de Tótem (Jessica Krummacher, 2012) en donde el hoy es lo único que queda, cuando no se tiene a donde ir.


El río solía ser hombre, Jan Zabiel, 2011.

Rica en paisajes y cargada de un sentido poético del desasosiego, El río solía ser hombre, es a la vez que un enfrentamiento de las capacidades del humano promedio (en este caso alemán) con el carácter sublime del paisaje interminable, un juego de las concepciones de la muerte entre occidente y oriente. ¿Como un hombre con la formación de actor, puede concebir la vida y mística de un pueblo africano a la orilla del delta? ¿Cómo entender la muerte a partir de sus costumbres, si se es sólo un turista? “Si te ve un elefante, te mata” -asevera el anciano junto a la fogata. “Ésta es su tierra, y tú su enemigo”. Ante los ojos de la naturaleza, somos menos que hombres.

La película no aclara los cuestionamientos, los formula, con un dejo de especulación, en la que nos deja claro que respecto al otro mundo (ya sea Africa como figura de lo ajeno; o el mundo de lo espiritual) no sabemos nada.


La invisible, Christian Schwochow, 2011.

El teatro, como herramienta de conocimiento de la condición humana, demanda más de lo que algunos quisieran dar. Observar como los actores transmutan y emulan la vida humana es por principio, fascinante. Mas, ¿qué tanto de cada actor, va implicado en el personaje? La invisible propone una aproximación al proceso del montaje escénico, en donde un tirano director busca a quien recrear en sus manos, buscando masa disponible, no actores; pues al parecer la teatralidad exige una representación de la experiencia con sentimientos enteramente reales. La implicación de cómo esto afecta la vida de un actor en tan arriesgada tarea, es lo que se aprecia en el film.


Tótem, Jessica Krummacher, 2012.

Nuestra sociedad se ve reducida a interacciones basadas en el consumo, donde incluso las personas que nos prestan un servicio, son vistas como objetos. Esto implica que pueden y serán objeto de fetiche.

Totem es el día a día de una sociedad decadente, en la cual el confort de una vida clasemediera es en realidad un grillete. La servidumbre es la única diferencia en un presente que se antoja perpetuo; la figura de la nana y también sirvienta de una familia es asi mismo víctima de su desidia personal, como de la banalización de su persona y la violencia, que siempre tiene una fuerte cargas sexual. Lo curioso quizá y lo mas loable del filme, es cómo ésto sólo se dibuja por debajo del matiz de lo cotidiano, con ligeros tintes oníricos, como el detalle de las muñecas o incluso el alacrán. La película en sus planos estáticos y su aparente “aquí no pasa nada”, deja desconcierto a los mas susceptibles.

En general la Semana de cine alemán se presenta como una gran oportunidad para disfrutar de un cine que normalmente no podemos ver en salas y circuitos comerciales.

17.08.2012

Amado Cabrales


@Amado4
Artista plástico, cinéfilo y estudioso del cine autodidacta, amante de toda expresión libre y consiente de la fuerza de la imagen, interesado en las formas y significados que encierra el uso de la información y el ocio.....ver perfil
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