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Cita de sangre

por Fco. Javier Quintanar Polanco

Con Cita de sangre (The Loved Ones), el director australiano Sean Byrne parece declarar que; si lo gringos sabe hacer churros, él sabe hacer donas.

Así es, la opera prima del cortometrajista/documentalista originario de Tasmania es una rutinaria, poco inspirada y muy predecible cinta de horror, que revisita los lugares comunes de incontables cintas gore, slasher y similares.

La elemental trama inicia con Brent, un joven metalero traumatizado por la muerte de su padre en un accidente, y cuya relación con su madre quedó fracturada tras esta tragedia. Sus únicas válvulas de escape al dolor son (desde luego) el rock, el autoinflingirse daño con una navaja, y los ocasionales encuentros sexuales con Holly, su guapa y fresona novia.

Sin embargo, el dolor de Brent está lejos de acabar, ya que al rechazar la oferta de la “dulce y tímida” Lola para ir juntos a la fiesta de graduación; sin saberlo abre la puerta a una noche de torturas, aberraciones y escalofriantes revelaciones, que no sólo lo llevarán al límite de su resistencia, sino que arrojarán luz sobre lo que pasó aquella tarde que su padre falleció.

Cita de sangre toma ingredientes de Noche de graduación (Lynch, 1980) y los combina con unas cucharadas de Masacre en cadena (Hooper, 1974) (familia bizarra y psicótica de por medio) y una pizca de Carrie (De Palma, 1976), y así; obtiene una película de horror que transcurre entre estepas australianas y marsupiales, y que intenta cubrir todas las bases del género, mostrando muy pocas sorpresas, y un desenlace en clave de verdadera chacota.

Por otra parte, el ritmo de la cinta es inusual y desconcertante, ya que mientras presenciamos los tormentos a los que Brent es sometido, la acción es interrumpida bruscamente para que veamos lo que ocurre de forma simultánea con otros personajes secundarios de la trama (la angustia de su madre y su novia al no saber de él, los infructuosos intentos de un policía de la comunidad por localizarlo, etc.), lo cual hace que el relato fluya de forma dispareja, quebrando la tensión (¿de manera intencional?) de algunas escenas. Lo que es más, llega un momento que la atención del espectador es desviada a las andanzas amorosas de Jamie (el mejor amigo de Brent), que intenta conquistar a Mia, una darkie que lo trae de un ala y con la que va a la dichosa fiesta. En perspectiva; Jamie y su noche de drogas, alcohol y sexo se roban la película.

Irónicamente, lo mejor de Cita de sangre es su soundtrack: un variado compendio de interesantes y actuales bandas e intérpretes australianos con estilos que van del Country y el Pop hasta el Punk, el Metal y el experimental. De hecho, buena parte del score es compuesto por Ollie Olsen, quien colaborase en el proyecto alterno del malogrado Michael Hutchence (INXS), y que es el cofundador del sello discográfico Psy-Harmonics, enfocado en música electrónica. En todo caso, mejor consíganse este soundtrack, que es lo que vale la pena.

¿Y la película? Si se animan a verla, les sugiero que vayan acompañados y en plan desmadre.

24.10.12

Fco. Javier Quintanar Polanco


Comunicólogo egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. Editor del fanzine independiente A.T.P. de 1987 a 1992. Actualmente, es colaborador en las publicaciones electrónicas Revista Cinefagia y El Patas.Net. ....ver perfil
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