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Cine mexicano para el 2013

 

El 2013 promete bastante en cuanto a estrenos tanto internacionales como nacionales. En esta ocasión les dejamos un poco (no todo obviamente) de las películas mexicanas que se esperan para el año en la cartelera comercial. Echemos un ojo a lo que viene durante este ciclo, de la pluma de nuestros colaboradores Jorge Tercero Alvizo, Isabel Ocadiz, Julio César Durán, Cuauhtémoc Pérez-Medrano, Nahevy Estrada y Alejandro Moreno-Novelo, e hinquemos el diente a las producciones que nos esperan en la gran pantalla. Algunos títulos llevan ya un rato en cola, esperando ser lanzados de manera oficial, otros vienen recien saliditos del comal, algunos más han tenido ya una gran corrida por festivales en todo el mundo, pero sin duda todos dan muy buena cuenta de la situación actual del cine mexicano.



180 grados.
Dir: Fernando Kalife.
El primer estreno mexicano del 2013 es el segundo largometraje del director de 7 días (Kalife, 2005). La película cuenta la historia de personajes que están manipulados por sus temores y frustraciones, quienes dejan su honestidad para convertirse en la escoria social y así son conscientes de la traición hacia sus valores e ideales. Tiene un buen argumento que intenta rescatar la infancia perdida y el poder de cambiar. La cinta desarrolla en el subtexto de su historia la idea de que “todas las personas sobreviven a sus experiencias y en esos difíciles pasos pueden convertirse en aquello que odian de la humanidad”. Por otra parte, la actuación de Iliana Fox expresa mucha emotividad en cada secuencia, lo que hace de la película algo especial y diferente. Los puntos malos para el filme radican en los giros de la trama, los cuales no están bien definidos, espacios en blanco que impiden captar el mensaje, igualmente, las motivaciones que conducen a los personajes son inverosímiles, el motivador que conlleva al golpe dramático es la pérdida, no los recuerdos, lo cual hace que su final reste seriedad. No obstante, se recomienda.

 



La castración.
Dir: Iván Löwenberg.
Las jóvenes generaciones de la carrera de cine de CENTRO van, poco a poco tomando ritmo. En este caso particular, Löwenberg, quien ya había producido la multipremiada internacionalmente Martha (2010) de Marcelino Islas (ambos cineastas egresados de dicha universidad), estrenará su ópera prima como realizador con un filme “de pieza”. Con una interesante (aunque bastante desmaquillada) producción y una fotografía bien a secas, la película mantiene de principio a fin un ambiente de prisión, claustrofóbico, mismo que se va perdiendo poco a poco y hacia el final nos deslumbra con la mejor parte de la obra –sí, hay que esperar casi 80 minutos para que esto ocurra–. La gran actuación de Victoria Santanella le va a poner la sal a una “cinta” –ésta es una película digital– que se va, casi por entero, en un estatismo regular, sin embargo es el tipo de cine que deja un muy buen sabor de boca. La castración ya había tenido una brevísima presencia en el circuito cultural con la Semana de Cine Mexicano Independiente, veamos qué tal le va en su estreno oficial. La crítica.

 



La cebra.
Dir: Fernando Javier Léon Rodríguez.
Protagonizada por Harold Torres (nominado recientemente al Ariel por Norteado y multifacético en Colosio, el asesinato) y Jorge A. Espíndola, llega finalmente este proyecto de León Rodríguez filmado a mediados del 2010, bajo el cobijo distante de las celebraciones bicentenarias. Esta característica tan común en la filmografía mexicana reciente, le permite destacar como un filme cuasi-único, ya que, si bien con la carga que conlleva realizar una película de época en el entorno “industrial” cinematográfico nacional a cuestas, La Cebra no se anda en los derroteros de presumir derroche de recursos económicos y sí centra esfuerzos en destacar lo peculiar de su relato, no sólo en el plano de la curiosidad (o el chiste), sino en el narrar entretenido de dos embolados revolucionarios multifacciosos que en sus tropelías, al lomo del animal que titula la cinta, buscan una identidad propia y, de paso, refractan en el espectador cuestionamientos sobre la nobleza de espíritu del acontecer revolucionario histórico e institucionalizado. Lastimeramente no todo el filme es entonado, viene cargado de sus bemoles –varios sí–, pero definitivamente uno a destacar (en los escasos y retardados) estrenos de cine mexicano en el año que comienza.

 



Cuates de Australia.
Dir: Everardo González.
La película Cuates de Australia, a través de avasalladoras imágenes y largos silencios, nos cuestiona y confronta íntimamente, desde su inicio, con un choque de miradas y realidades. “¿Qué tan obligada está la gente que vive en el ejido Cuates de Australia del estado de Coahuila, a quedarse en el territorio?” El filme narra la lucha diaria por la supervivencia en un hábitat hostil, esa eterna batalla del medio contra el hombre, una batalla que sólo algunos humanos son empujados por las circunstancias a aceptar dócil y místicamente. Una batalla en la que a pesar de toda la destrucción que el humano ejerce sobre su medio, el humano siempre está destinado a perder. En esta cinta a partir de una mirada profunda al interior de una comunidad que aún vive en tierras casi salvajes, penetramos un poco al misterio primigenio de la eterna lucha; traducida en imágenes cinematográficas para las mentes urbanas. El filme es el documento de un animal precioso, una forma de vida, que como tantas otras especies y maravillas del planeta, está destinado a desaparecer. La crítica.

 



La demora.
Dir: Rodrigo Plá.
El tercer largometraje de Rodrigo Plá, reciente filme ganador de ocho Premios de la Asociación de Críticos de Cine de Uruguay y del galardón del Festival Internacional 4+1 2012, (festival de premio único otorgado exclusivamente por el voto del público en Bogotá, Buenos Aires, Madrid, Rio de Janeiro y Ciudad de México) llegará pronto a la cartelera mexicana. Es la vuelta a casa de Plá, filma en Uruguay una adaptación de Laura Santullo sobre un relato breve de su propia factura. Tras Desierto Adentro y La Zona, Plá plantea de nuevo temas alrededor del devenir familiar. Ahora cuestionando la exigencia de los roles de una mujer (Roxana Blanco) en el marco de lo familiar: como madre soltera y como hija, cuidadora única del padre enfermo (Carlos Vallarino). Expone el esfuerzo bajo el yugo del contexto económico-social en declive, que lleva a la fractura emocional de las relaciones filiales. Toda esta espesura en el hilar dramático se sobrelleva con una factura no preciosista pero no anti-estética y aún con un paso distendido, se retiene de caer en los ya típicos vicios del cine latinoamericano de festival. Al tiempo porta en Blanco y Vallarino un dueto de actuaciones sin par en el panorama fílmico reciente y se regala con un retrato fotográfico, sonoro y acompañamientos musicales muy, muy destacables. Esperemos consiga tanto un número de salas, como una duración en ellas, equivalente a su calidad.

 



Entre la noche y el día.
Dir: Bernardo Arellano.
Fácilmente podría señalarse que la película de Bernardo Arellano está plagada de bastantes absurdos narrativos, que se nota en ella un afán de imitar el cine de Reygadas y otras tantas cuestiones. Pero el caso aquí no es lo fácil. Antes que nada habría que abundar un poco en la idea central del filme: la cinta nos muestra la historia del hombre incompleto que busca su hueco en este mundo hostil, ese es Francisco el protagonista. Quizás regida por el influjo de su bipolar título, es claro que la película se corta en dos etapas; vigilia contra sueño o ciudad contra naturaleza, como se prefiera. La primera fase del filme, donde el personaje se desenvuelve en el entorno familiar citadino me parece bastante precaria, a pesar de algunos buenos shots (llenos de saudade) y secuencias de la urbe capitalina. La segunda etapa, que tiene mucho de Alicia en el país de las maravillas, nos parece mejor lograda: la idea de que este hombre quebradizo persiga un extraño sueño, como Alice perseguía al conejo blanco, creo que es de lo más entrañable de la película. La crítica.

 



Espacio interior.
Dir: Kai Parlange Tessmann.
Un hombre es secuestrado, humillado y confinado a un hoyo donde pasará más de un año sin saber más del mundo. Un planteamiento de buenas expectativas. Un filme el de Parlange que no sabe jugar con el material rico que contiene y se obstruye a sí mismo entre paredes altas repletas lugares comunes. Siendo una película que se desarrolla en su mayor parte en una sola habitación su factura es blandengue y en la oniricidad, en ese “el espacio interior”, es desbocadamente manierista. Además de contar como un remolque para la mayormente sosa carrera actoral de Kuno Becker, se permite también dilapidar cualquier reflexión del valor o la naturaleza humana, creyente o no, por una poco sutil predicación de los valores católico-cristiano-apostólico-romanos. Si bien ha sido distinguida con un par de premios de la público (Guadalajara y Mill Valley), no es recomendable ni como entretenimiento puro ni como vaga pieza autoral. La crítica.

 



Lluvia de Luna.
Dir: Marisa Sistach.
A partir de una tragedia personal en la que su hija se vio trágicamente involucrada, Sistach retoma su andar fílmico tras cuatro años de El Brassier de Emma y ya más de diez de su éxito con Nadie te oye: Perfume de Violetas. La estructura sensible-fantástica sirve de poco para sostener los devenires demasiado inocentones de Lisa -Naian Daeva/Norvind- y la re-apropiación imaginaria de su madre Ángela -Maria Filippini-, quien en una travesía metafísica, entre el luto filial y el (re)descubrimiento sexual adolescente, trata de reivindicar tanto los errores maternalles cometidos como de trans-vivir aquello que la vástaga no pudo disfrutar ante su accidental y temprano fallecer. El re-inventar creativo de la directora y guionista se resiente en proceso pues el filme -estrenado en el FICG XXVI en 2011- cojea propiamente y entumece al espectador con la salinidad lacrimógena de un melodrama parco y poco bien cimentado.

 



Mariachi gringo.
Dir: Tom Gustafson La “verdaderamente” sorpresiva ganadora del Mayahuel de plata a mejor película mexicana y mejor actriz en el pasado XXVII Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), producida parcialmente por el estado de Jalisco a través de la Secretaria de Turismo (guiño) y dirigida por el norteamericano Tom Gustafson finalmente verá luz en las salas comerciales. No hay mucho que decir de esta película más que el hecho de se trata de un vehículo más de promoción cultural y turística donde podemos ver a Shawn Ashmore (Jimmy Olsen en Smalville) aprender todas las suertes de un verdadero mariachi en unos cuantos minutos, mientras desarrolla una hipo-tensión amorosa con Martha Higareda (Niñas mal) en el papel de una lesbiana socialmente asexuada. Ella y una guitarra serán el pretexto y guía para el anclaje del personaje de Ashmore en la faceta más turísticamente pueblerina que se conozca de la usualmente reconocida como gran ciudad de Guadalajara. (semi)Comedia (pseudo)romántica con tintes de película de baja categoría, no un fracaso total pero sí un espejillo más.

 



Me late chocolate.
Dir: Joaquín Bissner.
Poco hay que decir de uno de los estrenos más sonados del cine mexicano de evasión para este año. Una fresada que sí bien es cierto no pretende nada más que entretener, posee, debajo de ese pretexto bien intencionado la misma dinámica de lo peorcito de la TV nacional: interpretaciones medias de actores que están más acostumbrados a trabajar con apuntador, el chiste fácil, el argumento barato. Palomera al fin y al cabo, la película que tiene una buena producción, es una muestra más de ese cine que falta al respeto al espectador, que lo trata como a un simple consumidor de imágenes y como un monigote sin criterio que reirá a la primer mala palabra que los protagonistas digan. Filme prescindible, seguramente llenará las salas con las famosas caras que participan en ella y continuará dándole a sus creadores la idea de que al cinéfilo mexicano promedio sólo le interesa ir a la dulcería del complejo cinematográfico, y que las imágenes en movimiento son el plus. La crítica.

 



Nos vemos papá.
Dir: Lucía Carreras.
Machete Producciones nos presenta para este primer mes del año, una película dirigida por Lucía Carreras (guionista de películas como Elisa antes del fin del mundo y Año Bisiesto). Cuando uno pierde algo preciado, el tiempo se nos detiene. Y es precisamente lo que le sucede a Pilar (interpretada por Cecilia Suárez). La mezcla del presente con el pasado sumergen al personaje en un mundo surreal. Vivir el día a día sin tener al lado la presencia de un ser querido, ese es el hilo conductor de esta pieza. El amor, la pérdida y la soledad juegan un papel fundamental al enseñarnos el complicado sentido de la muerte. Cabe destacar la gran presencia que tiene la imaginación como herramienta de escape tanto del personaje como del espectador. Recordemos que la racionalidad no siempre lo es todo. La crítica.

 



Nosotros los nobles.
Dir: Gary Alazraki.
Total aberración de fresés telenovelera donde Karla Souza dobletea (nótese el papel similar que interpreta en Me late...). Es casi el remake de El gran calavera, actuada por los Soler (Fernando y Andrés), una gala de actores de "la epoca de oro" y dirigida por ni más ni menos que Luís Buñuel, a pesar de ser un semi éxito taquillero de la clase media del año 1949 o 1950, es decir, circo puro de la creciente sociedad moderna, tiene destellos buñuelescos deviertidos aun plausibles de a ratos (o sea, uno). Acá Gonzalo Vega pederá todo tras un fraude y se llevará consigo a la ruina a sus tres hijitos (clichés de la juventud en la clase media-alta). Dudamos, aunque el par de guionistas al lado de Alazraki prometen haberle dado ingenio, que esta "versión" tenga cualquier asombro. Esperemos lo mejor. La opinión a propósito.

 



El premio.
Dir: Paula Marcovitch.
Tras más de dos años de dar la vuelta al mundo en Festivales como Berlín (Mejor Fotografía y Diseño de Producción), La Habana, París (Mejor Primera Película en ambos), Lima, Jerusalem (Mejor Película en ambos) y Guadalajara (Mejor Película, Actriz, Opera Prima), el debut de Paula Markovitch como directora, tras escribir Elisa antes del fin del mundo, Temporada de Patos, Dos Abrazos y Lake Tahoe, finalmente se estrenará en salas comerciales del país. En este filme Marcovitch vuelve en tiempo y espacio a la Argentina dictatorial que la vio nacer para exponer la incertidumbre humana en un entorno de opresión que transige los vínculos filiales, la inocencia infantil y las capacidades y deberes del rol materno parental. Con la ligereza del cabello suelto de una niña ante el viento de la costa helada, el filme se plantea tan lúdico como trascendente, tan histórico como actual y tan reflexivo como melancólicamente emocional. La crítica.

 



Tlatelolco, verano del 68.
Dir: Carlos Bolado.
Otra del Bolado –el que nos cautivó con Bajo California y Promises– quien el último par de años ha estado muy activo y que pretendió tener dos polémicos estrenos durante 2012, tendrá que esperar a que sigan retrasando su filme sobre el movimiento estudiantil de los años sesenta. Tal parece su versión light de Romeo y Julieta en medio de la masacre del 2 de octubre está poco acorde a la imagen del nuevo(¿?) PRI que desgraciadamente regresa a la silla presidencial. Aquí el realizador le entra al juego de banalización de nuestra historia reciente y a la caricaturización de los géneros cinematográficos que tanto emociona últimamente a la incipiente industria fílmica nacional. Una gran producción eso sí, que tiene excelente fotografía (al igual que su Colosio, el asesinato), atrae a toda una pléyade de actores mexicanos y nos recuerda mucho a los melodramas de adolescentes de inicios de siglo como Amarte duele de Fernando Sariñana (quien curiosamente es productor de ésta película). La crítica.

 



Todo el mundo tiene alguien menos yo.
Dir: Raúl Fuentes.
La más reciente (y última de la administración de Armando Casas) apuesta del programa de Operas Primas del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM, llegará finalmente a cartelera. Tras la filmación durante 2011, Raúl Fuentes presenta una exposición fílmica sobre la psicosis amorosa e intelectual de Alejandra (interpretada por Andrea Portal) ante su infatuación por María (la debutante Naian Daeva/Norvind), enmarcada en textos de don Robert Smith –sí, el de The Cure– y sublimada por su estructura en viñetas elípticas correlacionales en blanco y negro. Este filme de factura, tono y atreviemiento autoral, particular entre los proyectos hermanos y precedentes de dicho programa del CUEC, revela justo lo necesario de la sinceridad a través y en estas mismas características fílmicas –entonación, calidad y arrojo– en el quehacer mexicano joven (o no tanto), donde cualquier cebo se vende como vela pascual. Esto le provocó ser de los filmes más discutidos y agraciadamente discutibles del pasado FICG XXVII, donde además de crítica carnosa y variopinta recibió una mención especial en la competencia por el premio Maguey y el galardón por Mejor Fotografía. La crítica.

 



Un mundo secreto.
Dir: Gabriel Mariño.
En este relato sobre una María (Lucía Uribe) casi como cualquier otra, podemos encontrarnos con un halito diferente a la mayor parte del cine industrial/comercial e in/dependiente mexicano. Un road-movie adolescente de exploración interior, de aciertos y errores, humanos y de más aciertos fílmicos. A desmarque de los efectismos y el despilfarre seminal en la cinematografia nacional, Mariño se aventura con su crew y su intención fílmica a regalar un poco de emotividad y reflexión sensible, un tantito de sinceridad que le permite entablar de verdad una conversación con el espectador. Tras hacerse de diversos reconociemientos en Guadalajara, Toulousse (ambos del Jurado Joven), Ecuador y otras latutudes, Un Mundo Secreto promete como uno de los estrenos con mayor interés fílmico en 2013. La crítica.

 



Ventanas al mar.
Dir: Jesús Mario Lozano.
Un nuevo fetiche de los conglomerados turísticos mexicanos/transnacionales (y los gobiernos estatales que les respaldan a capricho) es la realización de filmes de ficción en donde se retrate a todo lujo la zona, conjunto o “pueblo mágico” de interés empresarial. Hasta cierto punto esto no debería ser malo para una industria fílmica de endeble producción, el problema radica en que el cuidado se da más al aspecto turístico, en el retrato bonito de los sitios visitables, que al contenido y factura dramática de las supuestas películas de calidad que deberían emocionar, interrogar y explotar los recursos garantizados por dichas empresas turísticas. Ventanas al Mar es uno más de estas películas promotoras y es una más de las que se preocupa por lo superficial más que por lo trascedente. Su estructura y planteamiento inicial es interesante, se equiparan en espejo dos parejas vacacionantes, una de adultos mayores casados y todo-reflexivos, todo-frustrados de la vida y otra joven de amantes adúlteros y aterradoramente ignorantes. Su entrega y desarrollo es vacuo, a tropiezos, soso y cuando menos forzado: en suma una película promocional tan desechable como un volate de agencia de viajes.

 


08.01.13

Mr. FILME


@FilmeMagazine
La letra encarnada de la esencia de F.I.L.M.E., y en ocasiones, el capataz del consejo editorial.....ver perfil
Comentarios:
22.04.13
Edmundo dice:
Uff el que hizo estas críticas andaba un poco molesto que hasta la ortografía le fallo muchísimo. Lo unico que puedo decir es que ya le falla con "Nosotros los Nobles" que ya es un hit y acá la describia como menos que basura
27.11.13
Septién dice:
jajaja uy Edmundo, es que no la has visto, de verdad que está del orto esa película!!!
comentarios.
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