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Beware of Mr. Baker

por Eric Ortiz

...and I’m wasted and I can’t find my way home

Blind Faith


Cuando los créditos finales de Beware of Mr. Baker (Bulger, 2012) aparecen en pantalla, vemos al mismo tiempo algunas escenas que muestran la constante dosis de insultos que Ginger Baker le propició al director Jay Bulger durante la filmación de la película. Nos queda claro que completar un documental sobre una figura del rock n’ roll tan demente y hostil fue casi un milagro, algo que difícilmente se volverá a repetir. La buena noticia es que el filme de Bulger es tan completo, tan definitivo, que aunque Baker fuera más accesible, sería innecesario y absurdo buscarlo en un futuro para un nuevo filme sobre su vida.

Durante 2010 Jay Bulger aprovechó a más no poder su gran fortuna, lo que le permitió engañar a Baker haciéndose pasar por un reportero de la revista Rolling Stone. Él sabía que viajar hasta Sudáfrica para platicar con el ex baterista de Cream –el supergrupo con la “crema y nata” de la escena del rock en los sesenta–, era la gran oportunidad de su vida. Desde el inicio del filme nos damos cuenta que estamos ante un trabajo bastante personal (con la narración de Bulger en primera persona), que nos lleva a los inicios de un proyecto casi casero sobre Baker. Sin embargo, a lo largo del camino apreciamos una especie de relación padre-hijo entre Baker y Bulger: la honestidad de ambos es invaluable y esa relación es algo especial que propicia momentos a los que todo documental aspira, pero también algunos tan inesperados para un documentalista como ser agredido físicamente por su figura central.

Si el documental sobre el líder de Motörhead, Lemmy: 49% Motherfucker, 51% Son of a Bitch (Orshoski & Olliver, 2010) –otra leyenda viva del rock británico y sobreviviente de los excesos–, nos mostró un lado bastante noble de su personaje central, Lemmy Kilmister, e incluso expuso su fuerte crítica al uso de drogas (particularmente la heroína), con Baker resulta imposible hacer algo similar. Para bien (de su leyenda) o para mal (de su familia, de Clapton y toda la gente que lo conoce) Baker es básicamente el verdadero “49% motherfucker, 51% son of a bitch” del rock n’ roll. Incluso algunos de sus actos más generosos son vistos como locuras, por ejemplo gastarse los millones que cobró por la reunión de Cream en un hospital veterinario para caballos, lo que lo llevó de nuevo a la casi bancarrota.


El retrato de Ginger Baker es bastante divertido (basta con ver las diversas expresiones del baterista en las fotografías), pero también tiene toques deprimentes que se ajustan perfectamente a lo que una hermosa pieza como Can’t Find My Way Home de Blind Faith dice. Por momentos pareciera que estamos viendo viendo ese mundo extrañamente triste de Robert Crumb en Crumb (Terry Zwigoff, 1994). El jazz juega un papel importantísimo tanto en la obra general de Zwigoff, si vamos al caso, como en Baker. En uno de los relatos más memorables del filme de Bulger, nuestro protagonista habla sobre su introducción a la heroína y a los ritmos africanos en un encuentro con su ídolo, el baterista de jazz británico Phil Seamen.

Los toques de brillantez en Beware of Mr. Baker son por un lado, que el realizador nos regala entrevistas a personajes como Jack Bruce y Eric Clapton (Cream), Johnny Rotten (Sex Pistols), Charlie Watts (The Rolling Stones), y a la familia de Baker (hijos y ex esposas); por otro decide ir mas allá de los relatos que de por sí ya son memorables. Algunas palabras son ilustradas con sobresaliente animación y así obtenemos lo que podría llamar fácilmente “la versión rock de Waltz with Bashir” (Folman, 2008).

Piensen de nuevo en ese relato sobre jazz, heroína y sonidos africanos, añádanle una animación con tintes oscuros y surreales, y sin duda tendrán una gran representación de esa locura y genialidad que hicieron de Baker el ídolo a seguir de bateristas del calibre de Stewart Copeland (The Police), Neil Peart (Rush), Bill Ward (Black Sabbath) y Nick Mason (Pink Floyd).

Si te gusta la música de cualquiera de las bandas previamente mencionadas, no puedo pensar en un solo motivo para no disfrutar Beware of Mr. Baker. Además es otra opción en el festival Ambulante para descubrir más sobre África, su música y algunos de sus conflictos sociales. La sección de la gira Sonidero también ofrece Under African Skies (Berlinger, 2012), en donde vemos al músico Paul Simon en su viaje a Sudáfrica en época del apartheid, así como y Searching for Sugar Man (Bedjelloul, 2012). Baker, de hecho, viajó a África a sumergirse en su música y cultura muchos años antes que Simon, grabó discos con reconocidos músicos africanos y fue jugador de polo por casualidad. Un personaje único, sin duda.

Para ver el calendario de exhibición de esta película en AMBULANTE, da click aquí.

10.03.13



Eric Ortiz


@ElMachoBionico Movie geek. Desde El Macho Biónico hasta Fellini, pasando por Troma, Scorsese y Clint Eastwood. Estudié en la UNAM y también escribo para Twitch, Butaca Ancha y Radio Tónica.....ver perfil
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