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Ciudadano Buelna

Mientras nuevas generaciones de cineastas mexicanos llegan con reacia desesperación a una cartelera ávida de producciones arriesgadas, Felipe Cazals se obstina en su quasi monocromático tema de la Revolución mexicana con su Ciudadano Buelna (2013) que sigue debatiendo, frente a un público que quizá lo sepa, las vicisitudes de una guerra llena de asuntos personales (cfr. La sombra del caudillo, Bracho, 1960; La soldadera, Bolaños, 1966, et al.) que acabó forjando una nación como la nuestra.


por Daniel Aguado


El nuevo filme del director Felipe Cazals es acerca del surgimiento de un nuevo personaje histórico desconocido por muchos, Rafael Buelna (Sebastián Zurita), un idealista revolucionario procedente de una familia acomodada de Sinaloa, que teniendo cierto conocimiento en cuanto a derecho y supuestamente habilidad para escribir y redactar en el periódico local , toma un lugar muy importante en algunas de las decisiones claves del desarrollo de la Revolución mexicana, a partir de algunos momentos que compartió con personajes históricos como Huerta, Zapata, Obregón, entre otros, interpretados por un elenco de actores ya bien conocidos por el público mexicano, como Tenoch Huerta, Damián Alcázar, Marimar Vega, Gustavo Sánchez Parra, entre otros.

A un idealista que avanza por las nubes con pasos firmes es lo que demuestra esta película, a través de un caudillo revolucionario (viril, honesto, apegado a sus ideales), que también deja entrever el otro polo del héroe en escena. Es decir, el apego y convicción por una guerra que está sujeta a una serie de intereses y arreglos, más que un bien común, donde, por ejemplo, es posible que “ciudadanos” normales como Buelna, puedan ascender rápidamente a un rango como el de “general”, ganando batallas y lugares acomodados en la jerarquía de importancia en una Revolución que es más una serie de situaciones fortuitas e intereses personales, que otra cosa.

A diferencia de otras películas del estilo, en ésta se omiten escenas de batallas, para mostrarnos una película más apegada a la biografía e historia de los personajes de la Revolución, más que una película con escenas de batallones tipo western, siendo atacados con viejos rifles (disparando y recargando a toda velocidad), restándole así un poco de la “acción” que algunos podrían buscar en películas de ese momento mexicano.

La narrativa es buena, pero al ser una película de larga duración y que abarca tantos años de la historia a cuestas, se vuelve monótona y en partes confusa. Sin embargo, algo de lo que en Ciudadano Buelna sobresale es la forma en que los personajes históricos se van ligando con el desarrollo de la historia, ya que son presentados de una manera diferente y humana, a diferencia de otras producciones, que intentan representar una monografía viviente en la pantalla. Cazals introduce a los personajes de una manera natural y honesta, como sujetos entrelazados con la vida de Buelna, de manera que ninguno de éstos se siente presentado formalmente, sino que da la impresión de que su aparición es espontánea y real.

La fotografía de Martín Boege adquiere un punto sobresaliente, con muy buenos encuadres, siempre sustentados de movimientos de cámara intencionados, y mucha fluidez. Un guión muy romántico, lleno de acentos marcados, delata la “no procedencia” de los actores, y hace que a momentos la actuación se sienta forzada para ajustarse a la época. Este fallo se equilibra con un excelente diseño de producción a cargo de Lorenza Manrique, que aterriza al espectador en plena década de los veinte en México.

La película fue apoyada por parte del gobierno y la Universidad de Sinaloa, y se realizó en diferentes localizaciones naturales, como Mocorito, El Fuerte, Cosalá y Los Mochis, dentro de Sinaloa; en algunas localidades de Hidalgo, Puebla y la Ciudad de México.

Ciudadano Buelna es una de las películas en la cual Cazals intenta transmitir las diferentes lecturas que le ha dado a ese periodo histórico en México. La relatividad de su veracidad y el rompimiento de la acepción de la población mexicana que tiene un imaginario de una historia lineal y monótona que se nos ha transmitido desde la infancia, crea una reflexión en cuanto a la verdadera esencia y fines de la Revolución.


02.05.13

Daniel Aguado


Arquitecto en preparación, cinéfilo consagrado y corresponsal de guerra para F.I.L.M.E.....ver perfil
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