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La doble realidad
por Daniel Aguado

Una película italiana que combina el drama y el suspenso de tal manera que ni nos dimos cuenta cuando cambió.

La doble realidad (2011) es la ópera prima de Giuseppe Capotondi, ganadora de la mejor película en el festival de Venecia, nos inserta en una historia en la que la vida ordinaria de una mujer oculta todo tipo de misterios e incertidumbres, adentrándonos en una mezcla que reúne los géneros de thriller y romance, e incluso se cuelan ciertos episodios de horror y suspenso, que hacen que nunca perdamos el interés de lo que sucede en la pantalla.

Sonia es una camarera eslovena que vive en Italia, la cual conoce a Guido, un guardia de seguridad de una Villa, durante un speed dating. Un día Guido invita a Sonia a pasar un tiempo en la Villa que cuida, y de pronto se ven irrumpidos por la llegada de unos asaltantes que los hacen rehenes, causando la muerte de Guido y cambiando la vida de Sonia para siempre.

A partir de este momento, la película empieza a revelarnos la verdadera identidad de Sonia y la trama a cada momento nos va involucrando, haciéndonos ingenuos cómplices de una historia simple e inestable.

La doble realidad nos muestra también de qué manera nuestros propios recuerdos, culpas, emociones –nuestro inconsciente– pueden alterar nuestra percepción de la realidad. Así, pequeños espasmos erráticos e incoherentes de nuestra mente pueden llegar a hacernos temblar y arrebatarnos la cordura por unos segundos, tumbando nuestra percepción de la realidad en un instante mientras nos arrebata el film.

La música de esta película juega un papel sutilmente protagónico. Música que fluye con las escenas de manera que crea un ambiente similar al de un recuerdo propio, que se va materializando en la pantalla grande.

Una película que mantiene un excelente ritmo, momentos reflexivos en los que se demuestra la excelente actuación de sus protagonistas, en especial la de Ksenia Rapport (Sonia), que habla con su rostro y expresiones, que van haciendo girar esta historia, momento a momento.

Durante toda la película brotan algunas escenas, que, al igual que con David Lynch, nos dan la sensación de que hay varios mundos dentro de mundos. Ambos directores juegan de manera similar con nuestro sentido de la realidad y la expectativa narrativa. Con Lynch y con Capotondi hay un sentido de auto-consciente de la historia que se expone y, de repente, es sometido a revisión al interior de la misma cinta.

Esta película es una excelente opción para hacernos sentir y pensar en la oscuridad de una sala de cine, y al mismo tiempo meternos a fondo dentro de una historia.

(11-ene-2012)

Praxedis Razo


Un no le aunque sin hay te voy ni otros textículos que valgan. Este hombre gato quiere escribir de cine sin parar, a sabiendas de que un día llegará a su fin... es lo que más le duele: no revisar todas las películas que querría. Y también es plomero de avanzada. Mayores informes y ofertas al 5522476333. ....ver perfil
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