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El acto de matar

Uno de los documentales que más ha partido madres y conciencias durante los últimos años a lo largo y ancho del mundo es éste que le presentamos ahora, de la mano y factura (por demás arriesgada) del británico Joshua Oppenheimer, quien había traido ya su pequeño museo de los horrores al FICUNAM en su edición 2013, también al FICM, y que llega ahora gracias a AMBULANTE. El filme es una manera poco vista de abordar un deplorable hecho histórico y una manera intempestiva de documentar el disfrute de la muerte y el dolor, el cual merece toda la atención posible, que por estas razones y más se convirtió en uno de nuestros favoritos del año pasado.

 

The act of killing aquí, allá y en todos lados

por Paola Parra


Matar es el acto más criminalizado del mundo. Una acción para la cual no existe perdón, ni piedad. Durante el transcurso de la historia, la humanidad ha sido juez y parte de masacres terribles, para las que el cine ha sabido servir desde distintos enfoques: propagandístico, ficcionario y  documental.

También, la muerte siempre ha estado al servicio del séptimo arte. Incluso se alimenta de él para dar a  conocer un discurso que apela a una ideología específica. En general, estos hechos son aprovechados para colocarlos en la pantalla grande, haciendo de ésta el espacio ideal para la  ejecución de una condena interpretativa en donde los buenos y los malos nunca pueden ser confundidos entre sí. Pero lo cierto es que los “malos” no se escapan de la posibilidad de ver en el cine un entrenamiento digno, engendrando un amor por él y encontrando en el celuloide la posibilidad de dignificarse, de contar su vida como nunca la han visto proyectada. Dar su versión de las cosas.


Joshua Oppenheimer  había emprendido el proyecto de documentar parte importante de los acontecimientos del genocidio en Indonesia en los años sesenta. El exterminio radical de todo aquel que se hallara (o pareciera ser) culpable de comunismo tanto moderado como radicalizado. Miles de personas perdieron la vida y Joshua pretendía retratar la visión degastada de los “vencidos” dándole voz a los sobrevivientes. Sin embargo, las circunstancias le dieron un giro determinante al proyecto, ubicando en otro lugar el rumbo de  su investigación.

Entró en contacto con un grupo de personas que habían matado a  un buen número de comunistas, éstos se llenaban del orgullo al narrar las técnicas con las cuales arrebataban la vida a sus enemigos. Así nace El acto de matar (The act of killing, 2012), con la convicción de darle lugar a la introspección, ir más allá de una historia de muertos y vivos, y convertirse en un documental sobre la autocrítica, el autorretrato de una necesidad de justificar nuestras acciones, siempre dando parte a la dignificación del yo frente al otro en su más íntima cercanía. Es un documental sobre contradicción humana: el asesino va al cine, baila, ríe tal como lo hace el que lo juzga. Y poco a poco, vamos detectando gradualmente que nosotros somos una asombrosa calca del asesino.

 

“Si ustedes o yo hubiéramos matado, y tuviéramos aún la posibilidad de justificarnos a nosotros mismos, estoy seguro de que la mayoría lo haría. De lo contrario, cada mañana tendríamos que mirar en el espejo a un asesino. Los hombres en The Act of… todavía pueden justificar lo que hicieron debido a que no creen en su propia justificación. Por ello se vuelven más estridentes y la justificación se transforma en desesperada celebración, no por falta de humanidad, sino porque saben que lo que hicieron estuvo mal, pero era su deber” –afirma Oppenheimer en la carta abierta, que puede leerse aquí, a propósito de su documental.


La belleza del filme recae en su mayoría en la creativa forma de narrar la historia de Anwar, “despiadado” asesino en el genocidio. El director le pide a sus protagonistas (después de mirarlos con a través del filtro que supone la cámara), hablar de sus actos como si se tratara de la escena de una película dominguera que se acompaña comiendo palomitas, les pide que hagan la película de su historia. Serán filmados a su gusto y desde su enfoque. Existe la idea, en ellos, de que serán dignificados, por fin podrán decir lo que descripciones han dejado  fuera, serán los protagonistas de un filme en el cual se le hará “justicia” a su imagen.

The act of killing es la ejecución de una obra  escénica para posicionar tan vil acción como lo es un asesinato. Un documental que deja al espectador trastocado y confundido, lo deja desarmado, perplejo. Se trata pues, de un abrazo estrujante  entre la realidad y la ficción, entre el bien y el mal, pero sobre todo entre el olvido y la memoria.

Para ver el calendario de exhibiciones de este impresionante filme da click aquí.

 

05.02.14



Paola Parra


@polapathe
Miss Paola Parra es la Jefa del departamento de limpieza y desintoxicación en la revista F.I.L.M.E.....ver perfil
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