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El rey de la evasión

por Arantxa Sánchez

 

 

Enamorarse le pasa a cualquiera: un suspiro, el anhelo; enamorarse de forma desaforada: sentimiento sobre lógica, presente sobre futuro, en resumen encapricharse le pasa sólo a unos afortunados: a Armand, por ejemplo. Gay, rutinario, gris, entrará a su vida Curly, una chica bastante precoz de 16 años y miles de enredos más, ¿cómo sobrevivir al ocaso de una vida? Sí, convirtiéndose en El rey de la evasión (Guiraudie, 2009).

Otra vez Alain Guiraudie, otra vez su estilo, otra vez su cine: en Le roi de l’évasion hay un corte muy singular en su trabajo. Se trata de una comedia, una película de aventuras, una película lúdica que, a pesar de tener rasgos más alejados de las obras anteriores, recupera de forma sistemática la preocupación por el tratamiento y el significado del deseo.

Armand Lacourtade (Ludovic Berthillot) es un vendedor de tractores cuarentón, solterón, apacible que al parecer, está en paz con su vida; por el contrario, Curly Durandot (Hafsia Herzi) es una curvilínea adolescente que como todos a esa edad, está descontenta con la existencia. ¿Qué sucede cuándo se encuentran dos contrarios? Fácil: evaden y construyen su propio mundo.

Y en este mundo hábilmente trazado por Guiraudie, hay una crítica mordaz a la sexualidad demarcada, limitada por la sociedad a través de la relación entre ambos personajes, pues tanto el contenido como los elementos formales juegan con los cánones de belleza para crear y reafirmar el carácter naturalista del director: los exteriores, la fotografía pastelosa, la naturaleza, los personajes estrambóticos.

Cuando fue presentada, la recepción fue buena –así, a secas– al considerar que este intento de frescura lleva simplemente a la nada; sin embargo, se pasó por alto que esta comedia deja en claro que la odisea que viven Armand y Curly es una exploración a las posibilidades que reafirman la imposibilidad de negar quién se es.

De esta manera, Le roi de l’évasion rompe con las percepciones simplistas en donde la comedia es un elemento secundario, es una herramienta, no es el pilar que sostiene el filme al haber una inquietud más predominante por construir una discurso sobre la identidad y la permanencia del goce: soy así, no importa ser un vendedor cuarentón bastante aburrido y gris, o una chica precoz, desubicada, iracunda.  

Paradójicamente al título, la película no elude, no soluciona, sólo muestra determinadas temáticas y las deja al ojo crítico: las situaciones poco convencionales añaden esos tintes inverosímiles: un bosque como punto de reunión gay, la relación sexual entre los personajes secundarios, las vivencias, el modus operandi de una campiña francesa que jamás existiría en la Francia de este mundo.

Su cine invita a ver, mirar y observar hacia otras posibilidades: en esta producción se vale de un juego perverso que emplea la aparente comedia burda, pesada para resguardar debajo de la tela de la primera impresión, temas más universales, más significativos y el acercamiento a la homosexualidad sea el vehículo para hablar del deseo (pues lo hay tanto en Curly como en Armand).

En Le roi de l’évasion el deseo le añade un significado a la identidad e inevitablemente, a la sexualidad: la relación amorosa-erótica entre Armand y Curly los conducirá por un evidente proceso de descubrimiento: en él a la mitad de la vida y en ella, a inicios de ésta. La vida es transformable. Hoy se huye, mañana se hace frente; hoy se evade, mañana se asume.

El cruce de ejes (comedia-drama) permite cimentar una mirada perspicaz y persistente en el espectador: hay algo en los filmes del cineasta que incomodan a tal grado de querer ser testigo de más historias. A pesar de tener un mismo número de seguidores que de detractores, es difícil negar que Guiraudie imprime frescura a un cine de autor prometedor, que ya trazó una identidad (como en sus películas y en sus personajes) para  los años venideros.

 

25.02.14

Arantxa Sánchez


@mentecata_
Hace un esfuerzo constante por caminar el línea recta. Le gusta el punto y seguido, la literatura, coleccionar imágenes y ver la tele. Dicen que es odiadora de profesión pero los servicios escolares de su universidad dicen que....ver perfil
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