siguenos
Muerte en plata

por Alí López

 

… we'll die! And then we'll really be free.

Mallory Knox (Juliette Lewis), Natural Born Killers

 

He buscado y buscado, de hecho la sigo buscando: la primera muerte en el cine. El primer personaje muerto, el primer actor que fingió una muerte y fue registrado por la lente. Parece que a nadie le importa, que sólo importa ver las peores muertes captadas en video o las muertes más gore de la historia. Y no es no tengan cabida en el análisis, pero resulta que la muerte ficticia, ideada por un guión y ejecutada en la actuación, es una de las farsas más bellas del mundo, así como el cine mismo.

El escritor debe tener una razón muy buena, él sabrá cual, para incrustar ese tipo de drama en su historia. El director deberá encontrar la mejor forma de captar aquel momento, que de perderse, sería un desperdicio. Qué difícil será para el actor encontrar el motivo de su personaje para morir, destruir lo que construyó aun antes de empezar el film. El espectador no puede huir de ella, se le ha atado a la butaca, se le ha forzado a ver a alguien morir, y eso no suele ser agradable. La gente huye de la muerte, se esconde, se aleja, pero aquí, frente a la pantalla de plata, se atiene a ella.

La muerte en la pantalla tiene un fin.

¿Quién mató a King Kong; el hombre, el amor, o la modernidad? Se sigue discutiendo y se seguirá haciendo, pues su muerte, a pesar de no ser un deceso humano, significa muchas cosas. Murió con aquel gorila una sociedad, una manera de vivir y de ser. La vida comenzaba a ser más compleja, la tecnología ayudaba a las causas humanas, y el aspecto natural y orgánico comenzaba a tomarse por salvaje. La ciudad comenzaba a ser mejor que el campo. Ser humano comenzaba a significar moda, autos y una casa cómoda. La Gran Depresión dio una bofetada a ésta sociedad alocada, pero el progreso tomó de nuevo las riendas. Con King Kong (1933) murieron siglos de civilización orgánica, artesanal y apegada a la naturaleza. Triunfó la maquina sobre la bestia. Kong significaba la muerte de cualquier amenaza, nadie podría contra una sociedad bien dotada de tecnología, o eso se creía.

La  muerte del gran simio nos pega, pues, comprendemos que él es sólo una víctima, a pesar de su malvada naturaleza le otorgamos nuestra empatía, pues no es su culpa ser de esa manera. Pero el malo merece morir.

En la época en que el cine era aún más interactivo que ahora, (cuando la gente vitoreaba las victorias, arrojaba objetos a la pantalla, entre otras acciones que sin pena efectuaba) la muerte del “malo” significaba una fiesta. Más aún en tiempos de guerras norteamericanas. Los nazis, los rusos, los japoneses, todos murieron, fueron eliminados. Sus muertes significaban esperanza para las familias que se quedaron de éste lado del atlántico. Su maldad había sido castigada. Y como lo hiciera el Gran Hermano en un mundo orweliano, el estado permitía que la gente se desfogara frente a la pantalla; mejor contra esa imagen onírica, que en las calles reales. Moría Conrad Veidt a manos de Humphrey Bogart, pero qué importaba, era un nazi. Su vida en Casablanca significaba un estorbo para el mundo, la libertad y el amor de Ingrid Bergman. La muerte de los “malos” de la pantalla parece no tener importancia, es parte de su esencia, de su castigo; y para el héroe, es una de sus más grandes medallas. ¿Será por eso que en algunas sociedades, la pena capital tiene una aceptación social?

 

La muerte en la pantalla significa y su omisión también clama.

El verano del amor corría, los años 60’s estaban a punto de terminar, pero sus cambios comenzaban a forjar una nueva sociedad. Un grupo de jóvenes artistas formaba en Pittsburgh, Pennsylvania, una obra maestra, no sólo del cine de terror sino de la cinematografía mundial. The Nigth of the Living Dead (1968), de George A. Romero, rompió diversos tabús, la muerte uno de ellos.

No es el primer filme en donde alguien regresa de la muerte (Boris Karloff lo hizo varias veces), pero sí es el primero dónde aquellos que regresan lo hacen ávidos de carne humana. Los muertos dejan de ser sagrados y objeto de respeto; he ahí el problema ético al que se enfrentan los protagonistas: matar a los ya muertos, porque significan un peligro, a pesar que en algún momento fueron seres queridos. El culto a la muerte comenzaba a procrear una nueva generación, que fomentaría la fascinación desde el lado grotesco, oscuro y/o rebelde (en la siguiente década nacería el punk, el dark, y demás culturas underground).

¿Quién muere en los filmes de terror?

Si hablamos de las películas slasher, donde más muertes suele haber, la respuesta es contundente. Estas películas están llenas de clichés: un grupo de jóvenes preparatorianos, incluyendo los grupos más populares (mariscales de campo y porristas) y los menos afectivos (nerds y chicas puristas); una amenaza latente, violenta, mortal, pero con el fin de castigar. No es casualidad que maten a la chica “pecadora y libidinosa” en poco ropa, durante o después de un acto sexual. Sin embargo, nuestra protagonista, casi siempre recatada y virginal, sobrevive a éste asesino, pues no cae en el pecado; su moral es alta e inquebrantable. Mas allá de su alto contenido sexual, implícito o explícito, o la violencia gráfica, que va de menor a mayor con el paso del tiempo, estos productos se caracterizan por ese estigma, son moralizadores. La muerte significa un castigo, pues no es una muerte “natural” (a una edad avanzada, rodeado de la familia). La muerte llega de manera violenta, sádica, haciendo sufrir al castigado hasta el último segundo. La evasión de la muerte (castigo) es el premio por seguir las reglas. ¿Habrá funcionado ésta manera de educar a los jóvenes, con un doble discurso, mostrándoles aquello de lo que se planea que se alejen? Revisemos la historia, y lo sabremos.

Regresemos a los sesenta. La noche de los muertos vivientes causa polémica. Antes de las slasher y su violencia -Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) es considerada la primera película del subgénero, y Blood Feast (Herschell Gordon Lewis  1963) el primer film gore de la historia- existían otras amenazas, donde claro, la gente moría. Invasiones extraterrestres, problemas nucleares, y monstruos gigantes, esas eran las asolaciones del mundo, en la década de los 50 y 60. La gente también sucumbía, pero en una época donde se consideraba a cada chica virginal y a cada joven casto, ¿quién sería la victima? Los primeros 2 ya los mencionamos, los monstruos, y los malos; pero había otros personajes, que no importaban mucho por aquellos años, la gente de raza: los negros, amarillos, extranjeros o cualquiera que no formara parte del ideal norteamericano. Ellos serían las víctimas, carne de cañón, para que el héroe, blanco y apuesto (imagen ideal) salvara a todos de la desolación.

En el film de Romero tenemos un quebranto a esa regla, nuestro héroe es un negro, otro problema más en contra de nuestros sobrevivientes. Un dilema que se ve reflejado de una peculiar manera, pues no es casualidad que la pareja de jóvenes decida seguir los consejos y acciones de este sujeto, sin importarles su raza. Pero otra pareja, una de adultos, ve con desconfianza los actos del líder afroamericano. Hay un choque generacional, el de la liberación contra los conservadores. Cada uno muere a causa de sus debilidades, pues no se atreven a ser líderes, sólo siguen ciegamente, sin apertura al cambio, patrones que les han inculcado. Él, el eterno personaje que está destinado a morir, ahora es quien nos protege. En plena época de cambios sociales, en el mismo año donde Martin Luther King da su discurso más memorable, nuestro héroe de raza negra sobrevive, o eso parece. Pues al final de filme, un grupo de cazazombies, le disparan en la frente, considerando que era un muerto-viviente.

¿Qué significa su muerte? El fallo de una sociedad que no ve lo evidente, el castigo a un negro por intentar revelarse, un gobierno carente de sentido que actúa sin importarle la gente, o lo inevitable que resulta… morir. Toda muerte tiene significado.

 

10.07.14

Alí López


@al_lee1
DF, 1990. Escritor underground. Ha publicado diversos cuentos y relatos en antologías independientes, con géneros y temas como el realismo sucio, la ciencia ficción, el terror, high fantasy y cine. Ha colaborado ....ver perfil
Comentarios:
comentarios.
Comentar:
Nombre*

Email

Website

*