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FICUNAM aterriza

Casi como si estuviéramos a una cuadra del reventón esperado, así se puede sentir el comienzo largamente anunciado del Festival Internacional de Cine de la UNAM (FICUNAM)… Se podría decir que ya está aquí, a la vuelta de los días.

Todas las dudas comienzan a desvanecerse. Las expectativas se cumplen. Las salas de cine del Centro Cultural Universitario aguardan, impacientes, su estrenón. La estación de Metrobús Centro Cultural, absurdamente aplazada en pos del buen ver, lista para recibir a la muchedumbre que ya pide buen cine: el FICUNAM está aquí con sus 115 títulos provenientes de 25 países, un estreno mundial de casa, 40 estrenos de producciones latinoamericanas, 51 estrenos mexicanos, 14 largometrajes en competencia, 12 cortometrajes en competencia, uno fuera de competencia, y, por supuesto, con la Cátedra Ingmar Bergman, que en este marco se podría considerar una edición especial.

También llegan en la caravana Susan (viuda de Nicholas) Ray, Masao Adachi (en videoconferencia), Denis Côté, Hans Hurch, Adrian Martin, Sylvain Georges, Michael Palm, Dominga Sotomayor, Santiago Mitre, Jan Zabeil, Gabriel Velázquez, Maiko Endo, Xurxo Chirro, Hermes Paralluelo, Joao Canijo, Antón Terni, Jose Álvarez, Kyzza Terrazas, Hari Sama, Michel Lipkes, Rodrigo Reyes, Peter Tscherkassky, Eve Heller, Chantal Akerman, Víctor Gaviria, entre otros invitados especiales y amigos del Festival.

Organizadores y espectadores, parecen estar muy emocionados con lo conseguido para la segunda edición del FICUNAM. Eva Sangiorgi, la mañana del 16 de febrero, en un dechado de prodigio, platicó todo el menú del Festival casi sin perder detalle frente a todos los reporteros y demás personajes convocados a la rueda de prensa, donde dejó claro a los medios que estar a cargo de esta fiesta cinematográfica es una labor de titanes cinéfilos.

Roger Koza, puntilloso crítico de cine y uno de los felices programadores del Festival, toma un respiro y contesta, magistral y generoso, un pequeño cuestionario para F.I.L.M.E., que recomendamos lean hasta los cardíacos clavadazos de cine, ya que puede encantarles:

¿Cómo se conforma el FICUNAM? ¿Cuáles son los criterios de elección de películas?

Un festival siempre tiene un diseño artístico, una agenda, una propuesta estética que, como tal, es indirectamente política, si se entiende y asume que hoy una de las batallas secretas en toda confrontación ideológica se da en las formas de composición y velocidad de las imágenes. Una política de la forma cinematográfica denota una forma indirecta de hacer política.

Es decir que cuando Eva Sangiorgi, Maximiliano Cruz, incluso Sébastien Blayac y Jorge Ramírez y yo (todos del departamento de programación) vemos películas en festivales (Cannes, Locarno, San Sebastian, BAFICI, Valdivia, FIDmarseille, Venecia, CPH:DOX), buscamos ver los primeros cortes de films aún exhibidos que sabemos que están confirmados para ciertos festivales, o simplemente descubrimos una película entre el material que se inscribe con cierto secreto tamiz de selección, en donde se pone en juego un criterio (no del todo homogéneo, pues cada uno aporta su mirada) que se devela en una valoración explícita sobre la forma cinematográfica y la pertinencia que puede tener ese filme en el mundo actual.

Es la vieja conjugación, que excede al cine, entre forma y contenido. La forma impone una materia cinematográfica, más allá del tema elegido, aunque hoy quizás la forma es de por sí un argumento, un contenido, como suele decirse en el discurso del sentido común. En este sentido, FICUNAM pone el mismo esmero en la conformación de sus jurados y de sus invitados.

Para nosotros, también la selección de los miembros del jurado implica una línea editorial. Haber tenido críticos como Jonathan Rosenbaum y Emannuel Burdeau, el año pasado; y en esta segunda edición gente como Adrian Martin y el cineasta y también crítico Denis Cóte, es una declaración de principios. Que el presidente del jurado sea Hans Hurch, que, además de haber trabajado con los míticos Straub, dirige la Viennale, no es un dato insulso. Nuestros jurados no son ilustraciones y miembros de un star system o símbolos del status quo, que también incluye la comunidad cinematográfica mundial.

Si, como dice Godard, la cultura es la regla y el arte la excepción, nosotros buscamos críticos, cineastas, programadores, productores, actores y actrices que den un poco ese perfil. La excepción, siempre la excepción, donde un plano se resista al complejo audiovisual de la publicidad y la cultura del entretenimiento infinito.

Y dicho esto, los platos fuertes del Festival confirman que nuestra regla es la excepción: las retrospectivas de Masao Adachi, Peter Tscherkassky; la revisión de los cortometrajes de la poetisa de imágenes Eve Heller, las funciones especiales de Nicholas Ray y, sin duda, la presencia de Chantal Akerman, cineasta belga, heredera de la Nueva Ola.

¿Cuál fue la experiencia del FICUNAM pasado, a propósito de la programación?

Debe haber gente feliz y gente insatisfecha. Recuerdo haber dialogado con un señor mayor que no entendía algunas películas, decía que no contaban nada. Estuve hablando con él una hora sobre el imperativo dominante en el que el cine se ve equiparado al arte de contar historias, o relatos ilustrados en movimiento.

No sé si quedó contento con mis argumentos, pero sé que aceptó, más allá de si asentía o no, que existían otros modos de filmar, ver y hablar de cine. Me imagino que debe haber gente esperando con mucha ansiedad esta segunda edición del Festival, toda vez que hay gente que prefiere ir al cine a ver La dama de hierro, El topo, El artista, y el próximo 26 de febrero estarán mirando la celebración narcisista de una elite y la imposición de su imaginario en vez de acercarse a ver alguna de nuestras películas.

Lo que no implica decir que todas las películas comerciales (y nominadas) son malas y carecen de valores estéticos y políticos, pero ésa es la dieta audiovisual anual y dominante, mientras que nuestro festival, gentil pero decididamente, contrarresta ese universo cinematográfico. Este festival intenta ofrecer pruebas de que existe otro cine posible, legítimo, a veces divertido, casi siempre desafiante y, en muchos casos, conmovedor.

¿Y tus expectativas para esta edición?

En principio, que las salas estén llenas, que se discuta de cine, que el público viva una experiencia de y con el cine, intensa y desafiante, y que todos los invitados queden satisfechos con la experiencia que proponemos. En otros términos: destituir la pasividad frente al cine y convocar a la pasión, incluso desmedida, por el cine y los efectos que puede tener sobre nosotros.

Abrieron una sección documental ¿Por qué?

“Cámara Lúcida: La Evolución del Documental” es una sección que intenta identificar algunos caminos recientes del documental contemporáneo, películas que estén en fricción con la ficción, en tensión dialéctica con la normalización de la modalidad observacional del género, y en franca oposición al documental didáctico estadounidense, en donde se pueden visibilizar cuestiones dramáticas de las prácticas sociales contemporáneas, pero que terminan clausurándose convenientemente en una propuesta práctica de cómo conjurar las disfunciones e injusticias observadas, lo que implica ver para no pensar… Creo que la razón de probar con esta sección está vinculada con esta intuición.

¿Crees que exista un futuro comercial para las películas mexicanas que se exhibirán en este FICUNAM? Lo pregunto porque muchas de las películas que se vieron el año pasado jamás volvieron a ver la luz -valga la expresión- después. ¿A qué se debió? ¿Cuál calculas que sea su futuro? ¿Cuál es el público ideal del Festival?

Todo esto es un problema que excede un poco al Festival, que en principio debe intentar compensar lo que el mercado excluye, o se descarta de principio. Aquí es pertinente pensar en una suerte de ecología de imágenes. No somos ni WWF, ni Greenpeace, pero sí una reserva audiovisual destinada a dar visibilidad a ciertas películas “débiles” desde la lógica de distribución imperante. En el caso mexicano, Paraísos artificiales, sospecho, tarde o temprano se estrenará, y otros títulos sí se estrenaron: Viaje a Tulum; Todo, en fin, el silencio lo ocupaba; y Alamar. Estoy seguro de que los títulos elegidos en esta edición llegarán a los cines, aunque probablemente a las salas más alternativas de la ciudad.

Hay una suerte de circularidad. Si no aprendemos a ver otro cine tampoco se pone en marcha una masa crítica (minoritaria) que exige ver algo distinto. Los antagonismos (no sólo en el cine) son notables en México: el cine comercial que se exhibe en los centros comerciales ni siquiera dialoga con las películas que se ven en la Cineteca Nacional. Son mundos paralelos. En Argentina, por ejemplo, Copia certificada de Kiarostami se podía ver en un multiplex. La función que cumple la Cineteca (y las instalaciones con las que cuenta), creo yo, no existe en ningún lugar del mundo. Es una digna paradoja insólita, misteriosa, al menos así lo veo yo a la distancia.

¿Cuál es tu sección favorita de este año? ¿Película? ¿Por qué razón?

Veo lo que hemos programado y casi te diría que mi sección favorita es todo el Festival. Mis películas preferidas son casi todas. Enumero al azar: Two Years at the Sea, Low Control Definition, Que descansen en la rebelión, Tierra de los padres, Papirosen, Life Without Principle, Los últimos cristeros, The Day He Arrives, pero están las de Adachi y la que Grandieux le dedica como un retrato extraordinario. Después, en un rato, te podría decir Yatasto, El estudiante, De jueves a domingo, y podría seguir hasta completar un número de tres cifras. Lo que me pedís es simpáticamente sádico e injusto, pues todas las películas de FICUNAM constituyen una especie de metapelícula general a la que le ofrezco mi devoción sin perder la razón, así como el reconocimiento de que no todas las películas que exhibimos son obras maestras, aunque hay unas cuantas.

Y así concluyó Koza, animado por las circunstancias, el cuestionario, no sin antes recordar que así como el año pasado la UNAM publicó, en el marco del primer FICUNAM, el extraordinario libro del cineasta armenio Artavazd Peleshyán (Teoría del montaje a distancia), este año se presentarán dos títulos fundamentales para los amantes de la bibliofilia cinéfila (todo a tope): un libro de artículos sobre Tscherkassky (Desde el cuarto oscuro. El cine manufacturado de Peter Tscherkassky), que incluye algunos textos de él mismo, y un libro sobre Adachi (Masao Adachi de Go Hirasawa), un material fundamental, pues no hay absolutamente nada publicado en castellano sobre él, y la UNAM puso mucho empeño en él, que, por cierto, saldrá en dos ediciones casi paralelas (una de lujo y la otra en el plano de la difusión cultural, a decir del propio Armando Casas, director del CUEC).

Esto y más, querido lector, a la vuelta de los días.

17.02.12

Praxedis Razo


Un no le aunque sin hay te voy ni otros textículos que valgan. Este hombre gato quiere escribir de cine sin parar, a sabiendas de que un día llegará a su fin... es lo que más le duele: no revisar todas las películas que querría. Y también es plomero de avanzada. Mayores informes y ofertas al 5522476333. ....ver perfil
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