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Naked

por Marina Camargo
 

You can't make an omelet without cracking a few eggs. And humanity is just a cracked egg. And the omelet stinks.

Johnny (David Thewlis)

 

 

Sin miedo a equivocarnos podemos afirmar que Mike Leigh es uno de los mejores directores británicos de la historia, y su método de trabajo es tan conocido como interesante: consiste en crear un personaje junto con sus actores e improvisar... durante meses. El guión se va construyendo periódicamente y se forma en su mayoría por los frutos de tales improvisaciones.

Hace 23 años en Marylebone, Londres, Mike Leigh se encontraba preparando la película con la que debutaría en Cannes y que lo haría acreedor al premio de Mejor Director –por cierto una de las más subestiamadas en la historia del cine británico y el mundo–: Naked (1993), un oscuro recorrido por las calles de la capital británica que tiene como protagonista a Johnny (David Thewlis, galardonado como Mejor Actor en Cannes el mismo año), un joven de 27 años que ha salido huyendo de su natal Manchester después de violar una mujer, encontrando refugio en la casa de su ex novia Louise Clancy (Lesley Sharp).

La elocuencia de Johnny se hace ostensible ya desde las primeras escenas en las que conoce a Sophie (Katrin Cartlidge), compañera de cuarto de Louise, y cuyo interés por Johnny se convierte rápidamente en una especie de anhelo enardecido. No pasa mucho tiempo antes de que Johnny salga huyendo de la casa de Louise y Sophie para emprender un recorrido por los barrios bajos de la ciudad llena de personajes, transeúntes quienes lo  victimizan lo mismo que iluminan. Johnny hablará con quien sea, de lo que sea, siempre con la inteligencia arrolladora que brilla en cada una de sus palabras… sin esforzarse por ocultar la amargura que lo invade.

Por otro lado está Sebastian Hawk (Greg Crutwell), quien primero se hace pasar por Jeremy G. Smart, un psicópata violador que, más que el antagonista, representa una arista de Johnny. Si bien la relación entre ellos es inexistente, las similitudes entre ambos son evidentes a lo largo de la historia, pero la pregunta importante se plantea: ¿qué los diferencia? La respuesta es fácil: Sebastian es la imagen de lo que sería Johnny desprovisto de decencia y, sobre todo, de compasión. Mike Leigh revela detalles al respecto en una entrevista con The Guardian: "Johnny es un idealista, ciertamente no es un cínico, que es la forma en que está a menudo retratado”. La presencia de Sebastian en la película nos muestra precisamente eso, la delgadez de la línea que divide al idealista y el cínico.

Al momento de su estreno la respuesta del público fue contradictoria y, como sucede con cualquier obra compleja, fue controversial. Mike Leigh recuerda haber tenido que enfrentar un lobby lleno de feministas furiosas ante las escenas que retrataban de manera cruda la violencia hacia la mujer, sin entender que, lejos de ser un homenaje al sexismo, Naked se erige (de manera inaccesible para muchos) como una denuncia del mismo.

Sin duda, Mike Leigh y David Thewlis crearon a uno de los personajes más memorables de las últimas décadas, teniendo en cuenta que Johnny es producto de meses de improvisación y enriquecimiento cultural —mientras se preparaba el personaje el actor leía a Jack Kerouac, Bertrand Russell, la Biblia, Nostradamus y el Corán. Parece adecuado decir que el personaje posee profundidad, pero si nos acercamos veremos que Johnny constituye más bien un abismo, tanto para el espectador como para el actor, quien menciona también para The Guardian: “Me acerqué peligrosamente a Johnny.”

Leigh es conocido por sus retratos de la clase trabajadora de Londres y por sus representaciones descarnadas de la cotidianidad; no es sorpresa entonces que tal realismo requiera de preparación y trabajo intensivos. David Thewis recuerda en una entrevista con Phil Hoad que él y los actores pasaron meses en una casa (la casa de Sophie y Louise en la película) “tratándose horriblemente unos a otros” pues cada uno vivió al personaje mientras el director los seguía a todas partes desarrollando el guion, escogiendo los segmentos de las improvisaciones que se incorporarían a la película.

Las profecías apocalípticas y las referencias literarias que abundan en la obra nos hacen pensar que Johnny está recitando de memoria las líneas de un guion perfectamente depurado, por lo que resulta sorprendente conocer el sistema del director. Han pasado ya más de dos décadas desde el estreno del trabajo más oscuro de Leigh, pero vale la pena acercarse y observar con cuidado, pues debajo del disfraz del bastardo culto y egoísta que lleva Johnny, veremos nada más que un verdadero humanista.

 

25.09.16

Marina Camargo Cuervo


@marinacmcv
Ha trabajado en diversos proyectos audiovisuales y actualmente estudia cinematografía en la Ciudad de México. Cinélifa recalcitrante, daydreamer profesional, y fotógrafa. 1994....ver perfil
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