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Apuntes sobre una crisis espiritual

Dragon Ball Z la batalla de los dioses.

por Enrique Ángel González Cuevas
 

  1. Dragon Ball Z, la batalla de los dioses (Masahiro Hosoda, 2013) es una película para fans. Sólo nosotros la hemos esperado. Sólo a nosotros nos importa. Sólo nosotros hablaremos de ella. Sólo a nosotros está dirigida.
  2. Nadie que no sea fan debería verla. En ella no hay nada para él. Ni siquiera una historia entendible. Todos los personajes ya existen con una biografía acabada y, para que sus actos sean significativos, se debe conocer dicha biografía.
  3. El fan es un fiel. La película un nuevo evangelio y, con ello, significa el establecimiento de un nuevo dogma que de base a una futura inquisición. El nombre del santo padre Akira Toriyama y las voces de los bien aventurados San Mario Castañeda (Gokū), San René García (Vegeta), San Carlos Segundo Bravo (Piccolo), entre otros, lo aseguran.
  4. En un terreno exclusivo de puros fans no existe más disenso que el interno. Entonces se debaten hipótesis incomprobables sobre el universo de Dragon Ball pero jamás se crítica la forma en que se narra ese mundo.
  5. En semejantes condiciones ¿quién levantaría su testimonio contra el nuevo evangelio?
  6. No es de fans (fieles) decir que es una mala película. No se debe decir que juega demasiado (tanto que cansa) con la nostalgia fácil –¿o qué otra cosa es la innecesaria aparición de Pilaf?–; ni que cae en reiteraciones horribles (si Vegeta ya se inmoló por su familia en la saga de Majin Boo ¿a qué viene tanta fiesta porque defienda a Bulma y la quiera?), además de que nos aburre con hechos triviales (¿quién se puede emocionar con la noticia del embarazo de Videl si hemos visto a Pan, su hija, como una anciana al final de Dragon Ball GT?).
  7. Dichos defectos ni siquiera se pueden pensar sin sentir que una parte de nuestra alma muere.
  8. Los dogmáticos dirán que si a uno no le gustó la película, entonces uno no es un fan de verdad (a lo mucho, nomás le gustaba el anime), y por ende no debió ni de haber ido al cine.
  9. El intento de practicar un ejercicio crítico y de fan nos llevaría a verdades muy incomodas. ¿Es prudente arriesgarse?
  10. (Ejemplo del punto anterior) Es frecuente que personajes secundarios sean más entrañables que el principal (yo soy fan de Piccolo y Gohan). Pero Gokū es el personaje más aburrido del universo. Nunca ha evolucionado (Piccolo cada vez se humaniza más y el inocente y siempre correcto Gohan se nos pone borracho).
  11. Repetimos porque gozamos por un momento la herejía: Gokū es el personaje más aburrido del universo, no el más fuerte.
  12. De inmediato nos arrepentimos. La eterna bondad/inocencia de Gokū es signo inequívoco de su naturaleza divina.
  13. Para reiterar nuestra fe buscamos lo mejor de la cinta.
  14. El principal acierto es que Gokū pierda sin que nadie más lo remplace (como Gohan ante Cell) o lo ayude (Vegeta y Gokū contra Majin Boo). ¿Esto no es una nueva herejía?
  15. Lo anterior es posible gracias a que Bills es quizá el enemigo más original y entrañable de todo el universo de Dragon Ball: ajeno totalmente a la dinámica maniquea de enemigos malos y enemigos malos que se redimen y se vuelven buenos, Bills no es malo ni bueno de inicio.
  16. Después de unos minutos vemos que estos aciertos no pueden consolar a nuestro espíritu de la increíble decepción que es la película.
  17. Quizá la única conclusión posible por el momento es que Dragon Ball Z, la batalla de los dioses es una película infaltable (y exclusiva) para los fanáticos, así como el origen de un posible cisma dentro de esa religión no reconocida que es Dragon Ball.
  18. Que Kamisama se apiade de nosotros.  

 

23.09.13

Enrique Ángel González Cuevas


@chontourette
Ciudad de México, 1986. Maestrando en Filosofía y ginecólogo paranormalista. Es entusiasta de la obra de Arthur Schopenhauer, así como cuentista y fan de la cultura zombi.
Tiene el sindrome tourette y nunca pone de acuerdo a sus ello, yo y súp....ver perfil
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