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La princesa de los mil aƱos

La nación del sol naciente ha sido fuente prolífica de la ciencia ficción y fantasía futurista desde la Segunda Guerra Mundial. Tras múltiples convulsiones sociales y políticas, la cultura popular japonesa, llámese el manga, la televisión o el cine, han sido medios catárticos para diversos autores que han querido ver en lo extraterrestre un punto de fuga para hablar tanto de nuestros miedos como de nuestras esperanzas. Lo desconocido, sea hostil o sea benefactor, será visto a través de un filtro que no es de este planeta. Para muestra, un clásico del anime de la mano del maestro Leiji Matsumoto.

 

por Jon Torres
 

Informe preliminar, el observatorio del monte Tsukuba, Japón.

Se ha confirmado el reconocimiento de un cuerpo celeste con las siguientes características a citar: diámetro 9 veces mayor al de la tierra, órbita con excentricidad de 0.95 la cual invade el sistema solar, presencia de vida inteligente con la intención de hacer contacto con nosotros.

Se espera coalición inminente con la tierra el 9 de septiembre de 1999, hora 9:09:09.

El párrafo anterior marca el comienzo de una historia poco convencional incluso en nuestro tiempos, de la mano de uno de los pioneros de la ciencia ficción espacial en Japón: Leiji Matsumoto. Shin Taketori Monogatari: Sennen Jo (La princesa de los mil años en América Latina) representa el trabajo más pulido y profundo en el historial del historietista japonés.

 

Leijiverso.

Concebida en enero de 1980 por el ya entonces reconocido autor, pretende ser parte del mismo universo que sus famosos trabajos (Captain Harlock y Uchuu Senkan Yamato), óperas espaciales donde predomina la acción, que de igual manera tiene sus raíces creativas en parte de una sociedad japonesa contribuyente a la guerra fría, donde los enemigos a combatir variaban desde países socialistas hasta seres extraterrestres –sumando el secreto a voces (subsecuentemente confirmación) de armas nucleares en Okinawa por parte de los Estados Unidos–, daban un rico pero incómodo caldo de cultivo para el nacimiento de historias sobre un futuro apocalíptico.

Con sus anteriores mangas, Matsumoto había demostrado una gran influencia de Star Trek, dando cierta amistad idealista por parte de ambas obras (Star Trek, en algunas versiones, demostraría diversos homenajes a Uchuu Senkan Yamato), pero en La princesa de los mil años dio un salto al mostrar tanto múltiples como variadas influencias que van desde su mentor, el llamado "dios del manga", Osamu Tezuka, pasando por el Doctor Carl Sagan, el escritor soviético, Stanislaw Stem, e incluso el contactado suizo, Billy Meier. 

 

Una historia que perdurará mil años.

La princesa de los mil años consiste en un tiraje de historietas de 5 tomos, una serie animada de 42 capítulos, además de dos novelas que resumen la historia y una película que tiene el mismo propósito. Cabe destacar la banda sonora de la película, compuesta y dirigida por Kitaro.

El argumento principal es narrado alrededor de dos protagonistas, Hajime Amamori, un chico fanático del espacio que se ve inmerso en el desarrollo y la crisis de la historia, sin ser casualidad, y de Yayoi Kuroda, cuyo nombre real es La Andromeda Promethium II, princesa del planeta La-Metal, el cual colisionará con la tierra el 9 de septiembre, por ordenes de su madre, la reina Larela. La misión de Yayoi consiste en llevarse consigo especímenes humanos para usos diversos como la esclavitud, pero desde el principio de la serie vemos que nunca ha estado de acuerdo con tal orden, ya que ella convive con los humanos y los aprecia.

No hay lugar para los héroes aquí, todos y cada uno de los personajes, desde el tío de Hajime (director del observatorio de Tokio), los padres adoptivos de Yayoi, incluso la organización secreta (casi secta) llamada "Los ladrones de los mil años", son enteramente perfiles humanos, sin afán de maximizar sus cualidades, a excepción puede ser, de Hajime, quien en las historietas se somete a una cirugía transhumanista que consiste en implantar un chip en su cerebro que lo haría más inteligente (elemento que no aparece en las adaptaciones).

La trama crece consecutivamente incluyendo sociedades secretas que saben más de lo que pueden aparentar, gobiernos impotentes tomando decisiones fáciles, da criticas sociales como el uso de la ciencia (y científicos) como meros instrumentos o la satanización inmediata de lo desconocido.

Tanto el manga como la serie de televisión sostienen un ambiente visionario de la tecnología de fin de siglo, sin embargo se aprecia mucho los paisajes de época, es decir, la posguerra japonesa; en cambio la película maneja un trasfondo mucho más futurista.

En aspectos narrativos, la serie tiende a ofrecernos un modo más lento y tedioso; para los más pacientes, no duden que serán recompensados por la espera, pero puedo recomendar ver la película, un buen resumen de la trama en dos horas de metraje, además de contar con la música inolvidable de Kitaro.

 

La princesa y su legado.

El reconocido autor nipón no sólo fue pionero en las historias japonesas del espacio, también daría un paso adelante al demostrar que las óperas espaciales, llenas de fantasía, también podrían ser complejas y serias. Una de las principales características de Matsumoto consiste en su visión de las razas extraterrestres, alejadas del cliché del cine donde muchas veces son animales antropomorfizados, sin sentimientos, o enanos cabezones con enormes ojos, aquí los habitantes de La-Metal son parecidos a los míticos elfos, con cuerpos estilizados y rasgos hermosos, su organización era equitativa y educada, a diferencia de los gobiernos terrestres donde se muestra el egoísmo de cada país al intentar anteponer sus necesidades ante las crisis.

Estas dos tendencias fueron utilizadas incontables veces con sus variantes en futuros trabajos, siendo uno de los más populares la serie Macross, conocida en occidente como Robotech.

La princesa de los mil años tal vez no brilló por su popularidad o derrame comercial, pero es un gran acierto de la sustancia sobre el estilo. En ésta obra no veremos a un grupo de adolescentes con súper poderes, ni a una chica exuberante salvando el día, sólo tendremos humanos y extraterrestres con fines y sentimientos muy similares, un clímax predecible, quizá, pero no por ello deja de ser emotivo.

Si ha despertado en ti la nostalgia de aquellas épocas, cuando en México Imevision transmitía esta serie, tal vez puedas buscar en la red o conseguir la película, notarás, querrás revivir tu pasado con nuevos descubrimientos ahora como adulto.

 

11.11.13



Mr. FILME


@FilmeMagazine
La letra encarnada de la esencia de F.I.L.M.E., y en ocasiones, el capataz del consejo editorial.....ver perfil
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