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FICUNAM 2014. Max apunta

Como cada año, F.I.L.M.E. vuelve a acercarse a los programadores del festival para que compartan con los lectores su punto de vista de algunas curiosidades que han salido al paso a propósito de lo que viene. Aquí presentamos a Maximiliano Cruz, quien, perspicaz, habla un poco de las prospectivas del cine que veremos y alguno que otro señalamiento sobre su trabajo.

 

 

Praxedis Razo: ¿Cómo crees que haya afectado la presencia del FICUNAM la cinefilia citadina, luego de tres años de trabajo?

Max Cruz: El esfuerzo por ampliar la oferta cinematográfica en México dejó de ser exclusivo de los festivales de cine desde hace un buen tiempo, aunque el germen de este fenómeno (que ya es una realidad en México) provenga de ellos. Estoy hablando de campos como la distribución comercial (con compañías que han abierto sus catálogos a películas cada vez más arriesgadas), en la exhibición (donde al margen de la red nacional de cinetecas se han sumado nuevas salas independientes, incluso las salas comerciales abrieron sellos para cine especializado); hablo también de las plataformas para ver películas en internet, como Mubi México, que recién abrió oficinas en nuestro país, por nombrar el caso más reciente.

Aquí hay todo un bloque de iniciativas que han cerrado filas en torno al cine alternativo —y aquí, lo más interesante— quizás de manera involuntaria, siguiendo una inercia de formación de públicos iniciada exclusivamente, esta sí, por algunos festivales de cine, entre los que FICUNAM definitivamente se cuenta como uno de los referentes más importantes.

Ubicado en el extremo más radical de la exhibición, en tres años, el festival puso sobre el mapa una idea de la apreciación de cine como un ejercicio de militancia y de cariño por un lenguaje que debe lidiar con su carácter artístico e industrial, porque es una realidad que el cine de autor o de intenciones artísticas ya es una industria cada vez más establecida en México. Lo que implica un reto para el festival en términos de evolución, sobrellevada con éxito hasta la fecha. Tan sólo un aspecto de ello, es el hecho de que varios títulos estrenados en FICUNAM son programados en otros festivales en México, y otros tantos han terminado en salas comerciales de cine con buenos resultados.

 

PR: ¿Qué significa para ti el trabajo de programación de este festival?

MC: Programar un festival como FICUNAM es un acto de compartir. La intención de nosotros los programadores es traer a México algunas de las películas contemporáneas (y algunas clásicas) más poderosas en términos de apreciación. La curaduría de FICUNAM es un acto de comunicación en sí mismo, entre sus propuestas y el público. En este sentido, FICUNAM se aleja de los procesos que utilizan algunos festivales en México, donde el criterio cinematográfico suele pasar a un segundo plano, evidente si observas algunas selecciones donde criterios como el acumulativo, el estratégico, o el lobby, se imponen por encima del plano estrictamente cinematográfico.

Cuando digo que es un acto de comunicación quiero decir que es un suceso que se completa cuando el espectador ve afectado, generalmente para bien, la concepción que tiene de su entorno social y cotidiano, cuando una película le da referentes nuevos para afrontar algunos aspectos de la vida, incluso a nivel estrictamente sensorial. Si bien la programación de FICUNAM se presta al debate, a la reflexión y al despliegue teórico, en esencia proponemos un cine que aboga por tomar distancia de la razón a todo nivel. Esta es sólo una de las ideas que el festival busca compartir.

 

PR: ¿Cuál crees que sea el futuro del festival?

MC: El futuro de FICUNAM está regido por las reacciones que arroje su audiencia, en específico, y el público de cine, en general. Esto, por supuesto, manteniendo el perfil curatorial que le dio luz y que se sostiene a la fecha. Descartado queda que el festival se aleje de su fundamento: ser un escaparate de las más ricas expresiones del arte cinematográfico internacional. El camino correcto es fortalecer lo planteado y lograr una evolución acorde al mapa del cine en México. Este es el verdadero reto, pues a nivel latinoamericano e internacional, FICUNAM está consolidado en los cuadrantes que le corresponden, de acuerdo a sus actuales pretensiones y alcances.

Por supuesto, hay que estar atentos. Un deseo personal es que el festival pueda convertirse en un verdadero crisol del cine mexicano. Tomando las decisiones correctas y con la debida inversión conceptual (y económica, supongo) será algo inevitable con los años.

 

PR: A propósito, ¿qué trae, en términos generales, la sección mexicana?

MC: Las películas mexicanas seleccionadas en FICUNAM son un reflejo parcial de la producción de cine en México durante el año pasado. No sólo se incluyen trabajos de directores consolidados como Nicolás Pereda, Michael Rowe o José Luis Valle, también se encuentran debuts notables como Somos Mari Pepa (Kishi Leopo) [que llegará al FICUNAM luego de haberse fogueado en competencia, en la Berlinale 2014. N. del E.] o González (Diaz Pardo) [ambos títulos fueron ya vistos en el Festival Internacional de Cine de Morelia. N. del E.]. A esto se le suman algunos estrenos a cargo de nombres divergentes del cine en México, como Iván Ávila Dueñas, Bruno Varela o el joven Pablo Chavarría Gutiérrez, entre otros.

 

PRTus favoritas para este año: imperdibles o posibles rutas críticas para el visitante.

MCWhy Don't You Play in Hell? de Sion Sono, When Evening Falls on Bucharest or Metabolism de Corneliu Porumboiu , Navajazo de Ricardo Silva, Norte, el fin de la historia de Lav Diaz, E Agora? Lembra-me de Joaquim Pinto [ésta última está programada en la edición más reciente del festival AMBULANTE. N. del E.].

 

PR: Como curiosidad lúdica, ¿cuál crees que sea el futuro mismo del cine?

MC: El futuro del cine es seguir mutando hasta que factores ajenos al espíritu eviten que sigamos yendo a las salas de cine, como un cataclismo económico o natural. En todo caso, el cine como lenguaje tiene muchos salvavidas. Para no ir más lejos, las nuevas generaciones de cinéfilos, que se alimentan de películas vistas en las pantallas de sus computadoras o en sus televisiones, también mantienen vivo al arte cinematográfico, y así con todos los dispositivos de apreciación que surjan. En cuanto a realización, siempre habrá alguien dispuesto a registrar, ficcionar, editar y compartir la vida desde su muy personal punto de vista. Contar y atender las historias propias o de otros es algo inmanente al ser humano.

 

03.02.14

Praxedis Razo


Un no le aunque sin hay te voy ni otros textículos que valgan. Este hombre gato quiere escribir de cine sin parar, a sabiendas de que un día llegará a su fin... es lo que más le duele: no revisar todas las películas que querría. Y también es plomero de avanzada. Mayores informes y ofertas al 5522476333. ....ver perfil
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